8 de septiembre de 2012

FABRICANDO DINERO DE LA NADA

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La entrada anterior, tomada del libro de Joaquín Bochaca El enigma capitalista, finalizaba así:

"... el valor de una moneda debe permanecer estable. Si ello no es así y si los precios se disparan, ganando siempre la carrera que disputan con los salarios, es debido a las manipulaciones de los siniestros funcionarios del Puente del Diablo. Ha llegado el momento de que nos ocupemos del “modus operandi” de esos caballeros."

El “modus operandi” de esos caballeros lo podemos apreciar en este video:
(Fabricantes de dinero)

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28 de agosto de 2012

El dinero (*)


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Es curioso comprobar cómo sujetos altamente versados en diversas ramas del saber humano, exhiben una ignorancia su pina en cuanto se ocupan del tema deldinero. En general, doctos e ignorantes, lo único que saben a propósito deldinero es que siempre andan escasos de él. En una época como la actual, en quelos que controlan la llamada opinión pública atraen la atención de las gentessobre temas tan insólitos como exóticos -la Atlántida, los extraterrestres, laPrimhistoria, la Parapsicología, los fenómenos “paranormales”, la vieja “sabiduría oriental” y un larguísimo etcétera- parece extraño que, así como enArqueología, Historia, Filosofía, son -y no lo criticamos apriorísticamente-unos verdaderos revolucionarios, en cambio, cuando se trata de abordar eltema, de palpitante interés, del dinero, nuestros “fabricantes de la opinión” son unos auténticos reaccionarios. Para ellos siguen vigentes los viejos conceptos de la economía medieval, ellos, ¡tan progresistas!.

Para ellos, el dinero es una mercancía, pero es evidente que el dinero, como medio de cambio, -que eso es lo que es y no otra cosa- debe ser, por encima de todo, estable, y una mercancía sólo será estable mientras su oferta esté bien equilibrada como su demanda, y esto no le puede interesar, lógicamente, a un comerciante de dinero, pues a éste lo que le interesa es que la demanda sea muy superior a la oferta, para subir el precio de su mercancía. ¿Que es el dinero? El dinero no es más que un medio utilizado como calculador o contadorde riqueza. Como medio de cambio que es, su valor procede de su aceptabilidad. Charles A. Lindbergh, Sr., lo definió como “algo que ha llegado a alcanzar tal punto de aceptabilidad que no tiene importancia de qué metal esté hecho ni porqué la gente lo desea, pues nadie rechazará tomarlo a cambio de bienes o servicios” 1. 

También se ha dicho que el dinero es como un boleto universal. Una empresa teatral, una ferroviaria, o de autobuses urbanos,emiten sus propios boletos, cuya posesión da derecho a utilizar los servicios de tales empresas. Pues bien, el dinero es, repetimos, un boleto universal o, dicho de otra manera, una reclamación de su poseedor contra sus conciudadanos; reclamación cuyo origen es, precisamente, un trabajo que se ha hecho en pro de la comunidad.

Pero la mejor definición la da Sir Arthur Kit es cuando dice: “El Dinero es la Nada que se obtiene por Algo antes de que se pueda obtener por cualquier cosa”2. 

Examinémoslo: el Dinero es la Nada, es decir, un pedazo de papel cuyo valor intrínseco es nulo. Se obtiene por Algo, o sea, por un trabajo en pro de la comunidad, y con él se puede obtener cualquier cosa que pertenezca a dichacomunidad.

Hemos dicho que el dinero es un medio de cambio: más exactamente, es el medio de cambio. Todos los productores emplean su tiempo y energía en proporcionar bienes y servicios útiles a la comunidad. Las cosas que producen, sin consumirlas ellos mismos, pasan a disposición de la comunidad. A cambio, reciben dinero, que es como una reivindicación sobre bienes que otros han producido. Al ser el instrumento de cambio, el dinero pasa igualmente a ser el instrumento de medida. El dinero mide la riqueza de una comunidad, exactamente de la misma manera que el metro mide las longitudes y el kilogramo los pesos. Partiendo de ese indiscutible principio, el valor de una moneda debe permanecer estable. Si ello no es así y si los precios se disparan, ganando siempre la carrera que disputan con los salarios, es debido a las manipulaciones de los siniestros funcionarios del Puente del Diablo. Ha llegado el momento de que nos ocupemos del “modus operandi” de esos caballeros.


1 - Charles a. Lindbergh, Sr. : “Banking and Currency and the Money Trust” p.81.
 2 - Arthur Kitson: “A Fraudulent Standard”, p. 69

(*) Bochaca, Joaquín. El enigma capitalista
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26 de agosto de 2012

El "poder del dinero" ...


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«Ya no nos queda nada sino endeudarnos cada vez más con el sistema bancario con el fin de proporcionar las cantidades crecientes de dinero que la nación requiere para su expansión y crecimiento.

Nuestro sistema monetario no es nada más que un truco de confianza ...

El "poder del dinero", que ha sido capaz de eclipsar al gobierno ostensiblemente responsable no es el poder de los meramente ultra-ricos, sino que no es nada más ni menos que una nueva técnica para destruir dinero añadiendo y retirando cifras en los libros de contabilidad de los bancos, sin la menor preocupación por los intereses de la comunidad o por el verdadero papel que el dinero debe cumplir en ella ...

Permitir que se convierta en una fuente de ingresos para los emisores privados es crear, en primer lugar, un brazo secreto e ilícito de gobierno y, por último, una potencia rival lo suficientemente fuerte como para derrocar en última instancia, todas las otras formas de gobierno...

Un sistema monetario honesto, la única alternativa»

Frederick Soddy: Wealth Virtual Wealth and Debt, (Riqueza, riqueza virtual y deuda), George Allen & Unwin Ltd. (1926)
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12 de agosto de 2012

Algo sobre la usura


 Por Alberto Buela (*)
noviembre de 2011

Uno de los rasgos más significativos que forman parte de la decadencia del Imperio romano es la aparición de la usura apoyada en el poder político.



Uno de los rasgos característicos de la decadencia de la Cristiandad, esto es, la organización de la sociedad bajo los postulados de Cristo, que llegó a su plenitud en el siglo XIII, fue la reaparición de la usura desde el poder.

En la historia de la humanidad tres veces se repite la aparición de la usura como rasgo típico y específico de la decadencia de una cultura o civilización: en la caída del Imperio romano, en la caída de la Cristiandad y en la caída del nuevo orden mundial.

Usureros hubo siempre. Ya el viejo Aristóteles condena a los usureros de su tiempo: “De todas las formas de comercio la usura es la más depravada”. Usureros hubo muchos en la Roma de Vespasiano, el de: pecunia non olet (el dinero no tiene olor). Usureros fueron genoveses y lombardos que inventaron el banco. Usureros fueron los judíos Fugger que fundieron a Carlos V y desprestigiaron a la Iglesia con la venta de las indulgencias para financiar la construcción de San Pedro, que terminó siendo uno de los detonantes de la Reforma protestante en 1516.

Pero es, específicamente, es con la Reforma protestante que se consolida la usura, al ser abandonadas las antiguas restricciones a la usura impuestas por la Iglesia a través de su Ley Canónica.
Usureros son los “hermanitos Lehman” que quebraron con su mega estafa internacional de 800.000 millones de dólares a fines de 2008 a los Estados Unidos y su “nuevo orden mundial”. Hoy el mundo financiero está al garete. Nadie sabe nada y las naciones históricas (Grecia, Italia, España, Inglaterra, Portugal) a punto de quebrar.

Pero, qué es la usura?

En forma breve y sintética podemos decir que la usura es cobrar un interés sobre un préstamo sólo de dinero o sobre una simple promesa de dinero.

No es usura cobrar interés sobre un préstamo ni siquiera cobrar mayor interés que el mínimo permitido. No. Se cae en la usura o se produce la usura cuando se produce el aumento de monto de un préstamo en dinero por el sólo hecho de ser dinero, simplemente porque es dinero o, peor aún, cuando se adquiere un aumento del capital por la sola promesa de dinero, sobre un instrumento de crédito.

El razonamiento de los viejos filósofos y teólogos es simple y de una claridad meridiana: al ser el objeto natural del dinero un medio circulante de cambio que permite el intercambio múltiple de productos, demandar un pago sobre él, es sacarlo de su objeto propio y transformarlo a su vez en mercadería. Reclamar un pago de intereses para que se lo libere a cuenta de las utilidades es injusto porque éstas, pueden no existir. Aquellos que monopolizan el dinero sustrayéndolo de la circulación, exigiendo un precio para poder usarlo, no sólo traban el crecimiento de la sana economía comercial y productiva sino que pretenden un aumento por algo que no aumenta ni procrea como es el dinero en sí mismo.

La usura viene siendo condenada desde el fondo de la historia. En la India ya los textos de Rig Veda a partir del 1700 a.C. prohiben la usura, los griegos ya lo vimos, los romanos a través de la Lex Genucia del 340 a.C. [1] Los judíos tanto en el Levítico 25, 36 como en el Deuterenomio 23, 21 prohiben prestar dinero a interés, al menos a su hermano. Mahoma en el Corán del 600 d.C. critica la usura y la Iglesia católica también.

La usura es como la prostitución, todos la critican pero se sigue ejerciendo.

Hubo bancos de depósito (usureros) en el período de decadencia del Imperio romano, pero con el afianzamiento del cristianismo y su modo de vida desaparecieron, para reaparecer en la decadencia de la Edad Media. Así el primer banco moderno fue el Banco di San Giorgio en Génova en 1406, seguido por los de Venecia, Pisa y Florencia durante el Renacimiento.

El término banco deriva de la palabra italiana escritorio, utilizada por los banqueros judíos florentinos, quienes hacían sus operaciones sobre una mesa cubierta por un paño verde. Cuando alguno de estos banqueros quebraba se le rompía el escritorio, de allí viene la expresión “quebrar la banca”.
Pero es la Reforma quien al abrir las puertas a una ilimitada libertad individual (el primado de conciencia y la libre exégesis) la que desata la usura contenida hasta, incluso el Renacimiento, por pautas morales cristiano-católicas que se oponen abiertamente a su práctica.

Hay que recordar que como a los cristianos, desde los primeros tiempos, les estaba prohibido el cobro de intereses sobre un préstamo en dinero, esa tarea quedó en manos de los judíos que llegados el Renacimiento y la Reforma se transformaron en los primeros banqueros.

El primer registro de una operación usuraria del que se tienen noticias en la modernidad, es el de Enrique VIII de Inglaterra, quien cuando rompió con la Iglesia católica, tomó un gran préstamo en 1535 de los banqueros de la City de Londres al 10% anual, con lo cual convalidó por primera vez, desde el poder de un Estado y desde el poder de una iglesia (la anglicana), la usura.

A partir de allí, la usura pasó de ser un delito condenado y castigado severamente por todos desde los tiempos más antiguos, a ser estimada como una forma honorable de hacer negocios.

El carácter dañino y destructivo de la usura se ha puesto de manifiesto, una vez más, con la quiebra de “los hermanitos Lehman” de Nueva York en 2008. El mundo no sale de su asombro, está absorto, los dirigentes mundiales no saben qué hacer, mientras tanto los pueblos más emblemáticos de Europa han entrado en una decadencia económica, financiera, comercial y laboral que parece no tener fin.

Ante la mayor crisis financiera internacional de toda la historia de la humanidad aparecen tres posturas bien definidas: una, la del gobierno de los Estados Unidos que con una irresponsabilidad absoluta emitió dólares y apuntaló desde el Estado a los bancos en lugar de juzgar a los banqueros. Dos, la del Banco Central europeo manejado por Alemania-Francia, que se niega a emitir euros y pretende que la gran estafa internacional la paguen los pueblos y tres, la del progresismo hoy socialdemócrata y ayer marxista, de los Cohn Bendit que resposabilizan a las economías comerciales/industriales de Francia y Alemania, dejando de lado a sus “paisanos” de la Goldman Sachs que esquilmaron a Grecia en 450.000 millones de dólares.
La solución hoy como ayer es simple: eliminar la usura. Pero para ello es necesario una sola condición: la metanoia de los que deciden.

(*) alberto,buela@gmail.com
www.lahistoriaparalela.com.ar

[1] Bruto, además de ser uno de los asesinos de Julio César era un hombre rudo, insensible, acreedor despiadado y usurero sin entrañas que exigía intereses del 48 por ciento. Antes de la caída del Imperio Romano, Justiniano, uno de sus últimos emperadores trató de morigerar la usura pero su exceso había chupado la savia de la vitalidad romana
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25 de marzo de 2012

Brasil declara la guerra monetaria a Europa y EU

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Por Raúl Zibechi


.La entrevista entre Dilma Rousseff y Angela Merkel el pasado 5 de marzo en Alemania fue tensa y poco cordial. La presidenta de Brasil se viene quejando del "tsunami monetario", como bautizó la política monetaria expansionista de Europa y Estados Unidos, que perjudica la industria de los países emergentes. Se despachó contra la política económica "especulativa" que impulsa la canciller alemana y advirtió que Brasil es "una economía soberana" y, por lo tanto, tomará "todas las medidas para protegernos" (O Globo, 5 de marzo).

El objetivo de Rousseff fue demostrar que los países centrales están tomando medidas proteccionistas, a las que consideró "una forma artificial de protección del mercado". Hasta se permitió darle lecciones a la alemana: "Es importante que los países desarrollados no hagan políticas monetarias expansionistas, sino políticas de expansión de las inversiones, porque eso mejora la demanda interna".

En su comparecencia ante la Comisión de Asuntos Económicos del Senado, el ministro de Haciendo Guido Mantega dijo que si Brasil no hubiera tomado medidas para evitar una revaluación del real la cotización del dólar habría caído hasta 1.40 (hoy es de 1.80) y "toda la industria brasileña ya estaría quebrada, no tendría condiciones de competitividad y no conseguiría exportar nada" (Agencia Brasil, 14 de marzo de 2012). El ministro recordó que los países del norte inyectaron 9 billones de dólares en la economía, y que ante la devaluación de sus monedas, que considera una "guerra monetaria", "Brasil no puede hacer el papel de tonto".

Hasta ahora la principal medida, además de la compra masiva de dólares por parte del Banco Central, consiste en la ampliación del impuesto a las operaciones financieras, de 6 por ciento a las transacciones a menos de cinco años, y no a dos como antes. "El que quiera que tome préstamos a más de cinco años, que son más saludables al ser para inversiones", dijo Mantega, al anunciar que se profundizarán medidas para impulsar la industria y las exportaciones.

Apenas conocerse la noticia, el Financial Times, vocero del capital financiero internacional, tituló que Brasil declaró la "guerra de divisas" contra Estados Unidos y Europa. El artículo finaliza advirtiendo sobre "guerras comerciales masivas en el horizonte" como resultado de las políticas en curso (Financial Times, 1º de marzo de 2012).

En el mismo momento que el gobierno brasileño ingresaba en la "guerra de divisas", la Casa Blanca suspendía el contrato que había ganado la brasileña Embraer en una licitación de 20 aviones de ataque Super Tucano por 355 millones de dólares para la fuerza aérea de Estados Unidos. Si Embraer lograba "ingresar" en el selecto grupo de proveedores de la principal fuerza aérea del mundo, se hubiera consolidado como industria aeronáutica militar. Embraer es la tercera empresa del mundo en aviones civiles, detrás sólo de Boeing y Airbus, pero recién este año consiguió ingresar en la lista de las 100 mayores empresas militares del mundo, ocupando el puesto 94 (O Estado de Sâo Paulo, 27 de febrero de 2012).

La cancillería brasileña, habitualmente comedida, no ocultó su desagrado, "en especial por el momento y la forma", semanas antes de la visita oficial de Rousseff a Wahington. Pero el dato mayor es otro: la cancillería asegura que esa decición "no contribuye a la profundización de las relaciones entre los dos países en materia de defensa" (Valor, 2 de marzo de 2012). Este año Brasil decidirá la compra de 36 cazabombarderos de última generación, y lo hará entre el Rafale de la francesa Dassault y el F-18 Super Hornet de la estadunidense Boeing. La preferencia siempre fue por el Rafale, aunque es mucho más caro, porque Francia asegura una completa transferencia de tecnología, sin precedentes en la industria militar.

En septiembre de 2009 el presidente Lula firmó un acuerdo de cooperación militar por el cual Brasil ya comenzó la construcción de submarinos convencionales y nucleares, y de helicópteros militares, aplazando por el momento la compra de los cazas. El acuerdo convierte a Brasil en potencia industrial-militar y parte del selecto grupo de países capaces de fabricar submarinos nucleares y cazas de quinta generación. Algo que no es del agrado de Washington.

Dos hechos nuevos deben constatarse. En las relaciones entre Brasil y los países del norte hay un nuevo tono. El modo como Rousseff encaró a Merkel habla por sí solo. Los países desarrollados quieren "canibalizar" a los emergentes, dijo la presidenta, lo que "no vamos a permitir". En el terreno militar es igual. El jefe del estado mayor de las fuerzas armadas, general José Carlos de Nardo, habló el 20 de marzo ante 44 oficiales que pasaron a desempeñarse en el Ministerio de Defensa: "No hay lugar para conflictos en América del Sur. Podemos enfrentar pequeñas crisis en nuestras fronteras, que resolveremos con el traslado rápido de efectivos" (Ministerio da Defesa, 20 de marzo de 2012).

Agregó que el continente posee abundancia de hidrocarburos, recursos hídricos, producción de alimentos y biodiversidad, y que el papel de Brasil "consiste en contribuir en el proceso de disuasión continental contra la codicia de las potencias extranjeras". Más claro, imposible. Cuando un país del tamaño de Brasil decide ingresar en una "guerra" como la monetaria, es porque está preparado en todos los terrenos para afrontar las consecuencias.

El segundo hecho es que la región camina a marchas forzadas hacia una creciente convergencia política, económica y financiera. La guerra monetaria en curso es apenas el anticipo de la división del mundo en bloques comerciales, en un ambiente de crispado proteccionismo que comenzaría a plasmarse hacia finales de este año (Geab No. 57, septiembre de 2011). La Unasur puede comenzar a debatir, en cualquier momento, sobre una moneda común, por la necesidad de defenderse en un mundo de creciente inestabilidad que está buscando alternativas al dólar.
La Jornada, México - 23-3-2012 .

3 de febrero de 2012

A la guerra para salvar al dólar

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Irán, la venta de petróleo y la guerra del billete verde

Por Walter Goobar. Periodista

Estados Unidos va a entrar en guerra para garantizar la continuidad del sistema del petrodólar que financia su endeudamiento gracias a la primacía del billete verde. como moneda de reserva.


La presunta proliferación nuclear iraní y la escalada de sanciones económicas internacionales contra Teherán son en realidad la fachada de una sórdida guerra de monedas que se viene librando de manera más o menos silenciosa desde hace tiempo y que puede llevar a la tumba a los petrodólares. Todo el mundo dice que Estados Unidos va a entrar en guerra para proteger su suministro de petróleo cuando en realidad se trata de que va a entrar en guerra para garantizar la continuidad del sistema del petrodólar que financia su endeudamiento gracias a la primacía del billete verde como moneda de reserva y de pago para las transacciones comerciales mundiales.

Las sanciones contra las exportaciones de petróleo iraní, que pretenden aislar a Irán y hacer bajar el valor de su moneda hasta el punto en que el país se desmorone, son una coartada para encubrir con aprestos bélicos el verdadero abismo que se avecina. Ese abismo no es otro que la caída del dólar estadounidense y su papel como moneda de reserva mundial. Si el dólar pierde su posición como moneda de reserva global, las consecuencias para Estados Unidos serían catastróficas. Si se aceptaran euros, yenes, yuanes, rublos o, en ese sentido, directamente oro para pagar el petróleo, el dólar estadounidense se volvería irrelevante, lo que despojaría a la moneda de casi todo su valor.

El tándem dólar-petróleo nació tras la guerra árabe-israelí de 1973. En ese momento, un acuerdo entre EE UU y Arabia Saudita consolidó al billete verde como moneda única para comprar y vender crudo, y a partir de la consolidación de ese monopolio sobre el estratégico comercio petrolero, el dólar estadounidense se convirtió en la moneda de reserva para el comercio mundial. El sistema del “petrodólar” fue una medida política y económica brillante. Obligó a que el dinero del petróleo del mundo pasara por la Reserva Federal estadounidense, lo que generó una demanda internacional cada vez mayor tanto de dólares como de deuda estadounidense, al tiempo que, en esencia, permitía que Estados Unidos casi se apropiara del petróleo del mundo gratuitamente, ya que el valor del crudo se establece en la moneda que Estados Unidos controla y emite.

Sin embargo, como resultado de los niveles estratosféricos de endeudamiento de los Estados occidentales, en particular de EE UU, cada vez más países van apartándose de los dólares estadounidenses en sus transacciones... empezando por el petróleo.
La apertura de la Bolsa de Petróleo de Irán que excluye operaciones en moneda estadounidense fue uno de los verdaderos desencadenantes del aumento de la tensión entre Teherán y Washington. Esa “verdadera bomba iraní” pretende competir con las bolsas IPE de Londres y la NYMEX de Nueva York, ambas bajo el poder de EE UU y su moneda.

El periodista Pepe Escobar señaló a mediados de enero en que la “línea roja” en la crisis iraní no es la cuestión nuclear, sino el petróleo y los petrodólares.

Washington y sus aliados europeos quieren provocar un cambio de régimen en Irán –país que cuenta con más del 12% de las reservas globales de hidrocarburos–, para lo cual han lanzado una guerra monetaria destinada a provocar una “megadevaluación” del rial iraní mediante las sanciones decididas por el Congreso estadounidense en diciembre pasado a los bancos y empresas que hagan transacciones con el Banco Central Iraní.

Hay varios antecedentes de intervenciones estadounidenses para detener movimientos de abandono del sistema del petrodólar, a menudo de forma encubierta. A finales de 2000, Francia y otros miembros de la UE convencieron a Saddam Hussein que desafiara el mecanismo del petrodólar y vendiera su petróleo por alimentos en euros, no en dólares. Con esa medida, Saddam selló su suerte y en marzo de 2003 EEUU invadió, ocupó y destruyó Irak. En menos de tres meses puso fin al programa de petróleo por alimentos que se pagaba en euros.

Más recientemente, en febrero de 2011, el director general del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, reclamó una nueva moneda mundial para hacer frente al predominio del dólar estadounidense. Tres meses después, una mucama del Hotel Sofitel de Nueva York lo acusó de violación y Strauss-Kahn estuvo detenido y virtualmente incomunicado durante los diez días en los que debía anunciar al mundo el remplazo del dólar como divisa de reserva.

El 25 de abril de 2011, los titulares de la prensa económica de todo el mundo revelaron que el FMI había puesto fecha al fin de la hegemonía económica estadounidense. Strauss-Kahn –que no era un banquero sino un académico– se pronunció por la sepultura del dólar como divisa de reserva de última instancia, para ser sustituido por los “Derechos Especiales de Giro”. La fecha prevista para el anuncio era el 26 de mayo de 2011. Pero en la fecha fijada para la creación de la nueva moneda internacional de reserva, el director gerente del FMI que debía formular estos anuncios durante la Cumbre del G-8, en Deauville, Francia, estaba encerrado e incomunicado en una celda de la prisión Rikers Island. Si Strauss-Khan no hubiese estado preso, el dólar hubiese cesado entonces de ser la moneda de referencia.

La misma teoría afirma que el ataque de la OTAN a Libia fue para impedir que Muammar Khadafi, ante el declive del dólar, llenara el Banco Central libio de oro, y ofreciera el dinar de oro como moneda única para África. De hecho, uno de los motivos ocultos detrás de la intervención en Libia fue que los bancos franceses advirtieron que Khadafi estaba por transferir miles de millones de euros a bancos chinos. No se podía aceptar que la iniciativa libia se convirtiera en un ejemplo para otras naciones árabes o fondos soberanos.

La introducción del yuan, el euro, la libra, el rublo y otras divisas, e incluso la propuesta de crear una canasta de monedas en el comercio petrolero para terminar con la “tiranía del dólar estadounidense”, es una vieja aspiración de no pocos países.
El problema para EE UU es que en Asia, donde están los principales clientes del petroleo iraní, Teherán cuenta con al menos dos compradores fieles –India y China– que ya rechazaron participar en la guerra económica lanzada por Washington y la UE.

Irán y Rusia ya utilizan sus divisas nacionales para realizar el comercio bilateral. India acordó con Irán que los pagos por las importaciones de petróleo iraní –que suman entre 12 y 14 mil millones de dólares anuales– serán efectuados en rupias indias y que posteriormente se convertirían en una moneda denominada de manera separada. Una fuente israelí cercana a los servicios de inteligencia (DEBKAfile) afirmó esta semana que Irán e India están negociando el pago en oro como alternativa.
Por su parte, China ya está comprando petróleo con yuanes en otros países, y negociando compras futuras de crudo con su moneda con el emirato de Qatar, ese país del Golfo Pérsico gobernado por una monarquía absoluta que intervino junto a las tropas de la OTAN en Siria y Libia.

China, Rusia, India, Japón y otros países, entre ellos muchos de América Latina, están tejiendo una serie de acuerdos bilaterales para negociar con sus propias monedas, lo que significa que el billete verde irá lentamente siendo desplazado como la divisa de reserva a nivel mundial, “con todas las consecuencias que esto implica”.

01/02/12 Tiempo Argentino
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29 de enero de 2012

La bancocracia globalizada

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Por Alejandro Horowicz
Periodista, escritor y docente universitario

Funcionarios del sistema bancario se hacen cargo de la “administración económica” bajo el neutral ropaje de especialistas sin partido, más allá de que hayan sido votados por los ciudadanos
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Un postulado axiomático aceita el funcionamiento de la política globalizada: Cuanto más poderoso es el sistema financiero internacional más débil es el marco normativo de la regulación política, menor importancia tiene el orden institucional vigente (la calidad de las instituciones se vuelve una “formalidad” que ya no se tiene demasiado en cuenta) y, por cierto, la calesita electoral arrima “soluciones” que se someten, sin debate publico, al interés del capital financiero.

Por tanto, funcionarios del sistema bancario se hacen cargo de la “administración económica” bajo el neutral ropaje de especialistas sin partido, más allá de que hayan sido votados por los ciudadanos. Dicho con brutal desparpajo: la democracia constitucional en Europa pasa de ser el sistema donde la mayoría “decide quién decide” al orden donde el parlamento sustituye la voluntad soberana del pueblo, y los bancos condicionan –para poder cobrar sus acreencias– el uso de los instrumentos de la política económica. La degradación de lo que Europa constituyó a través de su historia como orden político (desde el ágora griega, pasando por la Revolución Francesa, hasta el Parlamento Comunitario), gana el centro de la escena; y la nueva abre paso a la más horrible de las distopías: la bancocracia mundial, un sistema que sin la menor contemplación lleva adelante el ajuste a escala planetaria, sin mayor resistencia política popular.

Dicho de otro modo, en el nuevo programa global el único interés legítimo es el bancario, y los otros sólo se consideran si no contraviene su necesidad estructural. Por eso discursivamente adopta la siguiente formulación: “El capitalismo no funciona sin bancos.” Entorpecer ese interés equivale a trastada anticapitalista infantil, ya que no existe ningún después del capitalismo, puesto que se constituye en verdadero fin de la historia. Ya no se trata de la vieja hipótesis hegeliana que Francis Fukuyama, politólogo conservador norteamericano, pusiera en boga en los años ochenta, sino de un límite intraspasable. Nadie, mejor dicho, nadie socialmente significativo, imagina otra cosa. Las fobias más primitivas (desconfianza al extranjero, use o no chador; racismo explícito, bajo la forma de defensa de los puestos de trabajo; retroceso de la laicización de la sociedad civil, tanto en la conquistas feministas como el derecho al gobierno del cuerpo por parte de las mujeres; la insoportabilidad de la diferencia, en todos los sentidos posibles, desbasta los contenidos de la democracia formal) antes condenadas a integrar bolsones desprestigiados de la política, reconquistan su derecho al “libre examen”. En uno de los extremos la pregunta sobre los “errores de Hitler” se abre paso. En el otro, se trata de saber cuántos europeos están dispuestos a volverse chinos ¿Y qué clase de orden social sería ese a la postre?

Tanto Grecia como España, en el ínterin, avanzan hacia un “ajuste sin anestesia”, que ya se ejecutara en Irlanda, lo que supone que las vallas de contención que el estado de bienestar había construido, y que todavía sobreviven malheridas, serán definitivamente eliminadas. Esa es la señal que envía Mariano Rajoy a los mercados cuando congela el salario mínimo. Es decir, desreferencializa la estructura salarial de los demás precios que se transan en el mercado, y al hacerlo la política de reducción del salario real –que en la Unión Europea era casi una desconocida– reingresa a caballo del encrespamiento de la crisis, como eje de la “nueva solución” conservadora.

El círculo virtuoso, de cumplirse, debiera permitir a los Pigs (Portugal, Irlanda, Grecia y España, por sus iniciales en inglés) acceder a un financiamiento más acorde con sus posibilidades de repago. Sin embargo, nada de eso viene pasando, cada día las tasas de interés son más elevadas, las calificadoras de riesgo –más allá de alguna frase suelta de Angela Merkel– prosiguen su política de condicionar las decisiones. El gobierno de los mercados es estimulado, mediante la recalificación del rango de seguridad que ofrecen los títulos soberanos de la deuda europea, y cada nueva recategorización hacia la baja justifica el alza de las tasas de interés, ya que el riesgo de no pago aumenta. Es un perro que se muerde la cola: mayor riesgo supone mayor presión de las calificadoras, mayor presión impulsa la suba de las tasas de interés, y el aumento de las tasas indudablemente incrementa el riesgo. El torniquete se termina de ajustar y el plano inclinado de la situación se desplaza sin resistencia política, no estoy diciendo sin protesta, por esta calle de mano única.

LA SITUACIÓN ARGENTINA. El orden político que la sociedad argentina construyó como respuesta a la crisis del ’30 y a la II Guerra Mundial, fue destruido entre 1975 y 2001. Los partidos populares fueron vaciados y ganara quien ganara entre 1983 y 2001 daba igual. Los mismos funcionarios hacían lo mismo desde el quinto piso del Palacio de Hacienda. Con Carlos Menem o con Fernando De la Rúa, la política de Domingo Cavallo siguió su ruta hasta el estallido, la democracia de la derrota nos arrimó el que se vayan todos. No se fueron; para remplazarlos es preciso reconfigurar el orden político, transformar esas “cáscaras vacías” en organismo vivos; y los remedos de militancia setentista, en nueva dinámica política; y los disvalores menemistas del sálvese quien pueda deben leerse con criterio más realista: nadie se realiza en una sociedad que no se realiza, ningún orden posee lo que no le garantiza a tod@s sus integrantes. El horizonte country no sólo resulta cínico e insensible, sobre todo es estúpido e incapaz, ya que no permite resolver nada porque no se propone tal cosa.

La labilidad del orden político nacional –para los lectores de esta columna– no es precisamente una novedad, y la salud de la presidenta en consecuencia resulta un dato político relevante. En este contexto los intercambios entre la CGT y el Poder Ejecutivo cobran un nuevo cariz. Las direcciones sindicales de los trabajadores no son su conducción política, pero representan sus intereses inmediatos. Las condiciones en que los trabajadores defienden sus salarios, con la lógica de las paritarias, es adecuada; las paritarias deben ser el escenario donde dos intereses antagónicos –de los empresarios, de los trabajadores– faciliten una resultante eficaz: una nueva matriz para la distribución del ingreso nacional.

La democratización de la actividad sindical no sólo es un valor abstracto, sino un instrumento político concreto. La democracia sindical impone un reparto de la torta más igualitario, y por tanto, la ganancia empresaria no puede ser sino resultado de una política de inversión sostenida. Sin incrementar la productividad social del trabajo, mediante nuevos equipos que remplacen los obsoletos, el principal recurso de la ganancia empresarial sigue siendo la disminución del salario obrero. Ese modelo puede salvar el negocio de un patrón marginal, pero de ningún modo contiene una salida sudamericana. Por eso la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, impulsa el piso salarial hacia arriba, mientras Rajoy hace exactamente lo contrario. Esos instrumentos los conoce sobradamente la sociedad argentina, y sus consecuencias también.

Por eso los conservadores de toda laya prefieren “burócratas corrompidos” en lugar de sindicalistas representativos, y por eso los defensores de una política más popular exigen poner fin al reinado de los sobrevivientes del menemismo sindical. En derredor de esa batalla la sociedad argentina reconstruirá un orden político democrático; orden donde el márketing electoral vuelva a ser remplazado por la estrategia política, y donde la confección de un nuevo programa sudamericano reoriente el provincialismo de las constelaciones partidarias organizadas en torno a una figura nacional.

En esa dirección marchamos, nos impulsa la crisis global.

Tiempo Argentino-02/01/12
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