21 de junio de 2017

Bono Eterno



DEUDA PÚBLICA A 100 AÑOS
Por Héctor GIULIANO *



El Ministerio de Finanzas (MF) acaba de informar – por un breve anuncio de prensa en la página web de fecha 19.6, no por un comunicado formal – la emisión de un bono a 100 años de plazo.

Todavía no se conocen los detalles de la operación: no ha sido dada a conocer la resolución pertinente ni mucho menos la posibilidad de tener acceso a la documentación ni al prospecto respectivo (por ausencia de habeas data).

Esto es que, a menos que el gobierno dé a publicidad tales documentos, esta operación de un siglo de duración - como pasa con todas las operaciones de endeudamiento oficial - será secreta.

El MF sólo informó, con una breve noticia, la emisión del bono por un monto de 2.750 Millones de Dólares (MD) con un cupón de interés de 7,125% (tasa nominal anual) y un rendimiento de 7,9% para los inversores financieros (producto de la colocación de los títulos bajo la par).

La tasa pactada es la más elevada del mundo para este tipo de operaciones, de las que hay muy pocos casos registrados (Irlanda, Bélgica, Dinamarca, China, Suecia y México).

Los bonos a 100 años entran en la modalidad de bono perpetuo, esto es, endeudamiento sobre el que los acreedores no tienen necesidad ni interés en el recupero del capital o principal sino en gozar de una renta permanente, por tiempo virtualmente indefinido, dando así destino rentable (muy altamente rentable en el caso argentino) a sumas que, caso contrario, corren el riesgo de permanecer ociosas dado el primer problema del sistema financiero internacional que existe hoy, que es el exceso de liquidez mundial (sobrante de capitales financieros en el mundo).

Emitir deuda con el horizonte de un siglo por delante no tiene, por definición, demostración racional alguna de capacidad de repago por parte de la Argentina como país deudor mientras que supone el sometimiento a condiciones de pago en firme que pesarán sobre las actuales y futuras generaciones a través de todos los gobiernos que se sucedan en el tiempo.

Ello significa, en principio, que mientras el pago del capital a su vencimiento - los 2.750 MD - queda sujeto a su devolución en el año 2117 (bono bullet), durante todo ese largo período nuestro país abonará por concepto de intereses unos 19.600 MD (casi 20.000), es decir, más de 7 veces el importe del capital adeudado (2.750 x 0.07125 x 100); con un rendimiento neto de 21.725 MD para los acreedores (según el coeficiente de 0.079). Son aproximadamente unos 200 MD de intereses por año.

Siempre y cuando las condiciones de detalle y la letra chica de la operación – que hasta ahora son desconocidas - no alteren estos datos de referencia.

Ningún país del planeta ha colocado en los últimos tiempos deuda a 100 años en condiciones tan gravosas e inciertas como la Argentina ahora con el gobierno Macri.

EL DESTINO DE LOS FONDOS.

Todavía no se conoce la finalidad a la que van a ser aplicados los fondos provenientes de este nuevo endeudamiento.

El anuncio oficial dice que: “Esta operación se enmarca en el objetivo del Gobierno Nacional de asegurar el financiamiento en las mejores condiciones posibles para el crecimiento de la economía y la generación de empleo.”

Estas expresiones son engañosas o directamente falsas:

1. El gobierno no ha indicado hasta ahora destino concreto de los fondos a recaudar.
2.
El objeto de los mismos, en principio – como toda la deuda pública que se viene colocando desde el comienzo de su mandato – es financiar gasto público para cubrir el déficit fiscal, ambos igualmente crecientes.
3. La colocación de este tipo de deuda financiera está vedado por la Ley 24.156 de Administración financiera del Estado, que en su artículo 56 dice expresamente que se prohíben las operaciones de crédito público para financiar gastos operativos (Gasto Público Corriente).

El gobierno Macri se ufana de que: “A pesar de la incertidumbre actual en los mercados internacionales, el Gobierno demuestra, gracias a su gestión, la capacidad de obtener financiamiento a muy largo plazo y a las tasas nominales más bajas de la historia argentina.”

Lo que aquí se afirma puntualmente no ha sido así ni es cierto hoy: desde el ruinoso empréstito Baring - que condicionó 100 años de historia financiera argentina (a una tasa del 6 % anual) - hasta la actualidad, en que – según las cifras del propio MF al 31.12.2016 – la tasa de interés promedio ponderada de toda la deuda del Estado Central es del 5.98 % y la tasa de la deuda en dólares es del 4.08 %.

Según el anuncio oficial: “Con esta emisión, Argentina pasa a ubicarse en el selecto grupo de naciones con emisiones de bonos soberanos a 100 años como México, Bélgica, Irlanda, China, Dinamarca o Suecia.” Acotando que así “Estamos más cerca de países normales . . .”

El anuncio agrega que “el Ministro Caputo resaltó que la operación muestra prudencia y responsabilidad: estamos aprovechando un momento de tasas muy bajas a nivel mundial y es importante, entonces, balancear los plazos de endeudamiento” (!).

Se trata probablemente de uno de los casos más flagrantes – y casi desopilantes - de contradicción entre el mito de la confianza y la descarnada realidad financiera en que la administración Macri está colocando al Estado Argentino mientras toma obligaciones a largo plazo a las tasas más caras del mundo.

DEUDA ILEGAL A UN SIGLO DE PLAZO.
La sorpresiva noticia de colocación de un bono a 100 años aparece ante la opinión pública sin que mediaran anticipos ni versiones previas, sin que se conozca la resolución ministerial que le da origen ni mucho menos el prospecto o información de detalle alguna que permita analizar lo actuado hasta la fecha, sin que se haya llamado a licitación ni expuesto cuál será el destino de los fondos.

De las mínimas informaciones existentes – prácticamente todas ellas noticias periodísticas parciales – surgen, sin embargo, al menos tres irregularidades manifiestas:

1. La nueva deuda – a 100 años de plazo – no está prevista en la Ley 27.341 de Presupuesto 2017, que en su artículo 34 sólo autoriza la realización de operaciones de crédito público según la planilla anexa a dicho artículo y – según allí se destaca - por los montos, especificaciones y destino del financiamiento indicados en la referida planilla; siendo que la misma no contempla operaciones por términos mayores a los 4 años y que la Ley 24.156 de Administración Financiera del Estado establece taxativamente – en su artículo 60 – que no pueden contraerse operaciones de Deuda fuera de la Ley de Presupuesto anual o Ley Especial al respecto.
2. Tampoco se cumple la Ley 24.156 por la ya citada transgresión al artículo 56, que prohíbe la toma de deuda para la financiación de gasto público corriente.
3. Igualmente no se cubren – como abiertamente ocurre con todas las colocaciones de Deuda – los requisitos de eficiencia y eficacia en la obtención y aplicación de los recursos públicos, que exige también, en su Título Preliminar, la Ley 24.156 (artículo 4 incisos a y b).

Además, no consta que se haya emitido opinión previa a la operación por parte del Banco Central (BCRA), como lo exige el artículo 61 de la citada Ley 24.156 en los casos que tales operaciones originen deuda pública externa ni se conocen mucho menos los términos en que lo habría hecho.

Advirtiéndose que el incumplimiento de cualquiera de estas normas citadas – y/o sus disposiciones conexas – tornan nulas las obligaciones así contraídas por el Ejecutivo, según los términos del artículo 66 de la misma Ley 24.156 de Administración Financiera del Estado, que dice textualmente:

Articulo 66. Las operaciones de crédito público realizadas en contravención a las normas dispuestas en la presente ley son nulas y sin efecto, sin perjuicio de la responsabilidad personal de quienes las realicen.

Las obligaciones que se derivan de las mismas no serán oponibles ni a la administración central ni a cualquier otra entidad contratante del sector público nacional.

En síntesis, que la colocación del Bono a 100 años no cumple los requisitos legales básicos de la Ley 27.341 de Presupuesto 2017 ni de la Ley 24.156 de Administración Financiera del Estado.

La administración Macri, en el marco de su política de gobernar con deuda, a costa de tomar sistemáticamente obligaciones sin demostración alguna de capacidad de repago, se tendrá que hacer cargo de esta nueva irregularidad manifiesta en sus colocaciones de deuda del Estado.

Con el agravante que en este caso extraordinario de bonos a 100 años de plazo la noticia se conoce en forma concomitante con las tratativas de re-categorización de la Argentina a País Emergente por parte de la banca Morgan Stanley, en lo que pareciera ser un intento de último momento para cubrir requisitos o condiciones frente a los capitales financieros del Club o Partido de la Deuda para adecuar sus sobre-tasas de interés en las futuras operaciones de endeudamiento.

Maniobras irregulares de este tipo – en pleno año electoral - ponen cada vez más en evidencia la crítica situación real de las cuentas públicas de la administración Macri y su grado de corrupción financiera frente a la crisis insoluble de Deuda Perpetua en que está metida la Argentina.

Lic. Héctor L. GIULIANO
Buenos Aires, 20.6.2017

*Asesor del FORO ARGENTINO de la DEUDA EXTERNA, Foro Regional La Plata, Berisso y Ensenada
Fuente:  ElCorreoGráfico


 

18 de mayo de 2017

Bundesbank y Neoliberalismo




El Bundesbank desenmascara la teoría neoliberal

Alejandro Nadal, La Jornada

La teoría económica convencional ha sido expuesta una vez más como un gran depósito de fantasías. Sólo que esta vez la tarea de correr el velo de mentiras le correspondió nada más y nada menos que al banco central de Alemania, el Deutsche Bundesbank.

En su informe del mes de abril pasado, el Bundesbank comenta que a pesar de la política monetaria expansiva aplicada por el Banco Central Europeo (BCE) en respuesta a la crisis económica y financiera, la masa monetaria amplia, conocida en la jerga del mundo bancario como M3, sólo creció moderadamente en 2015 y 2016. Habría que añadir que entre 2009 y 2014 el crecimiento de esta medida de masa monetaria en circulación fue insignificante.

Esto significa que la inyección de liquidez que realizó el BCE para reactivar el crédito bancario a través de su política de tasa de interés cero no ha servido para reactivar el crédito bancario hacia la economía real. Recordemos que el BCE presta a los bancos a una tasa de cero por ciento y les cobra apenas 0.4 por ciento por el exceso de sus reservas. Además, el BCE ha aplicado a partir de 2012 una política de operaciones de financiamiento de largo plazo, compra de activos y operaciones monetarias en el mercado secundario. Como resultado de esta combinación de políticas las reservas de los bancos en la eurozona han crecido de manera importante. Pero todo esto simple y sencillamente no se ha traducido en una expansión del crédito bancario, como lo revela el débil crecimiento del agregado monetario M3.

El informe del Bundesbank indica con toda claridad que esta discrepancia entre el crecimiento de las reservas de los bancos y el cuasi-estancamiento del crédito se debe a que la mayor parte de la oferta monetaria se integra por la creación monetaria a través de transacciones entre bancos y sus clientes. Cuando un banco otorga un crédito, acredita el monto en la cuenta del cliente como si fuera un depósito a vista. Ésta es la esencia de las operaciones de creación monetaria. Y lo más sobresaliente del informe del Bundesbank es que explícitamente reconoce que esto refuta la concepción popular equivocada de que los bancos actúan como simples intermediarios al momento de otorgar un crédito (es decir, la idea de que los bancos solamente pueden otorgar créditos usando los fondos que les han sido depositados previamente). Por la misma razón, concluye el informe, el exceso de reservas no es una precondición para que un banco conceda un préstamo.

Por lo tanto, la visión convencional que aún tiene la mayoría de los bancos centrales en el mundo, y que sigue siendo material estándar en los cursos de economía de la gran mayoría de las universidades, está equivocada. No es la primera vez que los economistas que trabajan en un banco central se lanzan contra uno de los pilares dogmáticos de la teoría macroeconómica convencional. En 2015 el Banco de Inglaterra publicó un documento de trabajo cuyo título dice todo: Los bancos no son intermediarios de fondos prestables.

Pero aunque su enfrentamiento con la realidad le es negativo, la ortodoxia se resiste a morir. Sus principales componentes son dos ideas falsas. Primero, en la economía existe un mercado de fondos prestables en el que ahorradores y demandantes de capitales se encuentran. En ese mercado se determina la tasa de interés, que sería algo así como el precio que iguala la oferta y demanda de fondos prestables. Segundo, existe también un mecanismo que se denomina el multiplicador bancario y que se supone explica la forma en que se multiplica el crédito. La idea central es que cuando los bancos tienen mayores reservas pueden otorgar más crédito. Esa creencia fue desmentida por tres economistas de la Reserva federal de Nueva York en 2008 (Keister, Martin y McAndrews) en un documento que también lleva un título revelador: El divorcio del dinero con la política monetaria.

Esos pilares de la ideología macroeconómica neoclásica sólo son producto del afán de cuidar un proyecto de economía política que ha sido devastador. Ni los bancos necesitan depósitos previos para otorgar un préstamo, ni necesitan reservas para reactivar el crédito. Por cierto, de aquí se desprende algo muy importante: la creación de dinero de alto poder por parte del banco central no necesariamente provoca inflación.

Quizás lo más significativo del nuevo informe del Bundesbank es que la crítica a la ortodoxia proviene de una institución que se ha caracterizado por ser uno de los más decididos defensores de la dogmática neoliberal en materia de política monetaria (y fiscal). El banco central alemán ha mantenido una postura crítica frente a la política monetaria expansiva del BCE. Pero como no parece que Mario Draghi, el actual director del BCE, se deje presionar por el Bundesbank, es posible que se haya optado por una táctica novedosa para este debate entre neoliberales. Al parecer, en esa nueva táctica todo se vale, incluso arremeter contra los dogmas que sólo sirven para brindar protección ideológica a los fanáticos del mundo neoliberal.

Fuente: La Jornada - 17 de mayo de 2017

5 de abril de 2017

Intereses y gasto público


 En una hora: un hospital público


INCIDENCIA REAL DE LOS INTERESES SOBRE EL GASTO PÚBLICO
Por Héctor GIULIANO  
1-4-2017

 
 
Según datos del Presupuesto 2017 (Ley 27.341) relativos al Gasto Público[1] las principales cifras sobre el tema de referencia correspondientes al Ejercicio en curso son las siguientes:
 
a) Gasto Público Total de la Administración Pública Nacional (APN): 2.363.600 M$ (Millones de Pesos), que contra Recursos por 1.882.800 M$ da un Déficit Fiscal proyectado para este año de 480.800 M$ (casi 500.000 M$).
 
b) La APN abarca tres grandes rubros institucionales, cuyo desagregado es el siguiente:

1. Administración Central (AC), que comprende todos los ministerios nacionales más los intereses de la deuda pública (siempre del Estado Nacional, sin contar Provincias, Municipios, Empresas Públicas, etc.): 1.205.000 M$.

 2. Organismos Descentralizados, que comprenden 30 ó 40 entes (por ejemplo, SIGEN, AGN, RENAR, AFIP, Migraciones, CNV, UIF, INTA, INTI, etc.): 107.500 M$. 

3. Instituciones de la Seguridad Social, que es básicamente la ANSES, el ente que administra todo el sistema de Jubilaciones/Pensiones: 1.051.100 m$.

La suma de estos tres grandes rubros da el total del Gasto Público de la APN: los 2.363.600 M$, citados más arriba.

c) Como el importe de la Deuda Pública – que cuando se habla aquí de deuda se trata exclusivamente de los Intereses a Pagar durante el año porque de Capital no se paga un centavo ya que se refinancia todo y además se toma más deuda – corresponde sólo a la AC (Administración Central)[2]  la incidencia real de estos intereses como porcentaje debiera calcularse sobre el gasto de la AC y no sobre el gasto total de la APN (Administración Pública Nacional).

Siendo así que cuando el Presupuesto expone que los Intereses son sólo el 10.5 % del Gasto Público Total (247.600 M$ / 2.363.600 M$) está omitiendo decir que en realidad ese porcentaje - que repetimos es sólo el de los intereses a pagar y nada de Capital - es del 20.5 % medido solamente contra la AC (247.600 / 1.205.000 M$).

Lo que significa que 1 de cada 5 pesos que gasta la Administración Central se destina a pagar Intereses de la Deuda Pública (sin contar en absoluto – como se dijo – las amortizaciones de Capital).

-----------
ANEXO:
DATOS COMPARATIVOS DEL GASTO POR INTERESES DE LA DEUDA PÚBLICA.

Como datos de referencia relevantes – siempre según el Presupuesto 2017 (Ley 27.341) – el Gasto anual por Intereses a Pagar es de unos 248.000 M$ (Millones de Pesos, exactamente 247.600 M$, equivalentes a unos 13.800 MD-Millones de Dólares).

Lo que se gasta así por pago de intereses es mayor que el total de los Gastos de Capital, que en todo el 2017 suman 215.000 M$.[3]

Después del Gasto del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social – 1.015.400 M$ (siempre con redondeo de cifras) – el de los intereses es el rubro de erogaciones más importante del Gasto Total de la Administración Central (2.363.600 M$).

En orden de importancia, le siguen los gastos de los principales ministerios, que son:

Energía: 153.600 M$  - 6.5 % s/Total
Desarrollo Social 131.200 M$ - 5.5 % s/Total
Educación/Deportes 131.000 M$  - 5.5 % s/Total
Seguridad  97.500 M$  -  4.1 % s/Total
Transporte  96.500 M$  -  4.1 % s/Total
Defensa  94.000 M$  4.0 % s/ Total
Interior, Obras Públicas y Vivienda  57.500 M$ 2.4 % s/ Total
Salud  46.300 M$  - 2.0 % s/Total

Cabe agregar que hay otros 142.800 M$ que corresponden a Obligaciones a cargo del Tesoro, un rubro muy discutible que concentra partidas especiales no asignadas a ministerios determinados y abarcan gastos tales como el Fondo Federal Solidario (FFS), la Asistencia financiera a Sectores Económicos y Empresas Públicas, Servicios Financieros/Gastos Judiciales, Asistencia financiera a Provincias/Municipios y otros.

Es importante destacar – lo hemos hecho otras veces – que el Gasto por Intereses a Pagar sobre la Deuda Pública, de 247.600 M$ por año, implica un promedio diario de 680 M$ (son casi 30 M$ por hora).

Para dar una idea comparativa: lo que se paga por intereses en un solo día sería equivalente así – estimativamente - al costo de construir un hospital nuevo de mediana complejidad y totalmente equipado.

---


[1]  Aunque con la importante salvedad que estas cifras ya han tenido modificaciones a través de decretos del Poder Ejecutivo y decisiones administrativas de la Jefatura de Gabinete de Ministros en lo que va del año.
 
[2]  Estrictamente hablando, hay 304 M$ de Intereses que corresponden a Organismos Descentralizados pero su participación es completamente irrelevante ya que significan sólo el 0.1 % del total.

 [3]  La suma de estos 215.000 M$ de Gastos de Capital – 65.500 M$ de Inversiones Reales Directas + 133.800 M$ de Transferencias de Capital + 15.800 M$ de Inversiones Financieras – a los Gastos Corrientes (2.148.600 M$) dan el Total de Gastos de 2.363.600 M$ del Ejercicio 2017.
 
Como siempre, el redondeo de cifras puede hacer que existan mínimas diferencias entre totales y sumatoria de cifras, pero tales diferencias son irrelevantes.

--
Fuente: argentina vortice geopolitico mundial

9 de marzo de 2017

Deuda, Dólar y Comercio Exterior


Por Héctor Giuliano
7-3-2017

El gobierno Macri mantiene el atraso cambiario como uno de los requisitos de su política de gobernar con deuda – deuda pública externa e interna – que en su mayoría está tomada en moneda extranjera.

Esto le permite comprar más dólares con la recaudación fiscal en pesos, lo que sirve como garantía de pago a los acreedores del Estado ante las sumas crecientes de intereses por el nuevo macro-endeudamiento público en curso y la contracción de nuevas obligaciones.

Esta política de retraso cambiario tiene tres efectos primarios:

Favorece abiertamente el negocio de los capitales especulativos, que lucran con el arbitraje entre tipo de cambio estable y atrasado combinado con altas tasas de interés locales.

Frena el estímulo de las Inversiones Extranjeras Directas – y de las inversiones productivas en general – debido a la menor rentabilidad de las mismas frente a las alternativas de inversiones financieras autónomas.

Afecta en forma directa la competitividad de nuestras exportaciones y favorece el aumento de las importaciones por acción de un tipo de cambio que actúa en la práctica como subsidio de las compras provenientes del extranjero así como del turismo internacional emisivo.

Tal política vigente de retraso del tipo de cambio tiene una especial implicancia – desde el punto de vista práctico y conceptual – en la distorsión del verdadero rol del comercio internacional.

¿Para qué existe el Comercio Exterior de un país y cuál es su papel en el desarrollo de la Economía Nacional?

Sigamos una secuencia lógica de razonamiento para responder a esta pregunta central:

Salvo rarísimas excepciones, ningún estado posee autarquía completa en materia de recursos como para no tener necesidades de importar materias primas, insumos y/o bienes de capital. O bien puede disponer de los mismos pero a un costo tan elevado y poco rentable que le conviene más importarlos.

Para poder efectuar estas compras el país necesita divisas. Y
Para poder conseguir tales divisas el país necesita exportar.

Ergo, el Comercio Exterior – desde el punto de vista de la Economía Nacional – no existe para que los gobiernos subsidien negocios privados de ventas al extranjero sino que existe para que los países obtengan de sus exportaciones las divisas necesarias para poder pagar sus importaciones .

De allí la necesidad de que el comercio exterior esté equilibrado, dado que si las exportaciones exceden el nivel compensatorio necesario de las importaciones habrá una tendencia a la apreciación cambiaria local (peso más fuerte por mayor entrada de divisas) y si, en cambio, las importaciones superan a las exportaciones, se verificará la tendencia inversa: devaluación o depreciación de la moneda local.

Ésta es la forma en que el comercio exterior influye en el mercado cambiario y monetario de los países; aunque ciertamente no es el único factor de influencia en los complejos ámbitos de la Economía y las Finanzas modernas.

En el caso argentino actual, empero, se da un proceso inverso o anti-natural porque el tipo de cambio retrasado no es producto del desequilibrio de la Balanza Comercial (Exportaciones versus Importaciones) sino, por el contrario, consecuencia de la Política Financiera – Monetaria, Cambiaria y Bancaria – del gobierno.

Porque el tipo de cambio es aquí la resultante de pautas fijadas por el Banco Central (BCRA) en función de las necesidades financieras de pago de los servicios de la deuda externa y no de las necesidades económicas de crecimiento de la Economía Nacional.

Ya que el BCRA mantiene un alto nivel de tasas de interés que atrae capitales especulativos o golondrina, que entran para lucrar con el diferencial entre tasas locales e internacionales.

Al darse la irrupción combinada de estos capitales financieros y de nueva deuda externa, fuertemente creciente, suben en forma artificial las reservas internacionales del BCRA – que no son propias del Banco sino que se sostienen fundamentalmente con deuda – y con ello se produce una apreciación del peso argentino.

Siendo que este proceso, de típica naturaleza financiero-cambiaria, se contrapone a la lógica natural y perjudica el funcionamiento normal del comercio externo y de la economía doméstica.

Puesto que, como derivado de esta sobre-valuación inducida de la moneda local, se genera y potencia el desequilibrio negativo de la Balanza Comercial – al que hicimos referencia – con la consiguiente afectación de la Economía Física o Real en materia de actividad y empleo.

Dicho con otras palabras: que el desequilibrio y las distorsiones en el comercio exterior argentino no son producto de un funcionamiento anormal del mercado comercial sino consecuencia de la política cambiaria del gobierno – llevada a cabo a través del BCRA – y que el actual esquema de retraso cambiario que provoca ese desequilibrio externo es consustancial a las necesidades de la política de endeudamiento deliberada e institucional del Estado.

Es la forma clásica en que el Sistema de la Deuda se transforma en obstáculo del Desarrollo de la Economía Nacional.

Lic. Héctor L. GIULIANO
Asesor del FORO ARGENTINO de la DEUDA EXTERNA
Regional La Plata, Berisso y Ensenada

Fuente: argentinavorticepoliticomundial
 

6 de marzo de 2017

Récord: La deuda pública de Macri


... y 2017 empezó peor...

La deuda pública trepó en 77 mil millones de dólares entre diciembre de 2015 y febrero de 2017

Fiesta con timba y fuga de divisas sin control

Un informe de la UMET destaca que este año se aceleró la emisión y en el primer bimestre se colocaron 25 mil millones de dólares. La entrada de divisas no se empleó para infraestructura sino para financiar la fuga y potenciar negocios de los bancos.

Por Federico Kucher

El financiamiento, principalmente obtenido en mercados 
internacionales, permitió sostener la fuga constante de 
dólares del mercado interno...


El país se endeudó en 77 mil millones de dólares entre diciembre de 2015 y febrero de 2017. La cifra, que equivale al 15 por ciento del Producto Bruto Interno, fue registrada por el Observatorio de la Deuda Externa de la UMET. Este año se aceleró el ritmo de emisión de bonos y en el primer bimestre ya se colocaron cerca de 25 mil millones de dólares, un monto que representa el 50 por ciento de toda la deuda acumulada a lo largo de 2016. La entrada masiva de divisas no se empleó para avanzar en la construcción de proyectos de infraestructura ni en potenciar la capacidad exportadora de las economías regionales y de empresas industriales. El financiamiento, principalmente obtenido en mercados internacionales, permitió sostener la fuga constante de dólares del mercado interno, luego de la desregulación de los controles cambiarios y de la apertura a los movimientos de capitales, y alimentó un círculo perverso de negocios financieros sin contrapartida sobre la producción y el empleo. En el informe del Observatorio de la Deuda se advirtió que estos niveles de sobreendeudamiento, si bien pueden sostener en el cortísimo plazo el programa económico del Gobierno, no son sustentables en el tiempo y la única alternativa es volver a poner el eje en las políticas productivas, salariales y laborales.     

"el endeudamiento se ha convertido 
en el respirador artificial que mantiene 
con vida al actual modelo económico”

Los primeros dos meses de 2017, lejos de revertir el proceso de colocación de deuda del 2016, mostraron un importante incremento de la emisión de bonos. El Tesoro sumó préstamos por unos 13.000 millones de dólares en los mercados internacionales, Letes por 4886 millones dólares en la plaza local y títulos en moneda doméstica por el equivalente a 2268 millones de dólares. Las Provincias colocaron otros 2050 millones y las empresas 1937 millones. De este modo, la deuda contraída en el primer bimestre del año alcanzó los 24.141 millones de dólares.  “Luego del vertiginoso proceso de apertura de la economía y del fracaso de las políticas pro mercado del macrismo -que no han hecho más que acelerar el proceso de fuga de capitales-, el endeudamiento se ha convertido en el respirador artificial que mantiene con vida al actual modelo económico”, afirmó el rector de la UMET, Nicolás Trotta. Planteó que “la creación del Observatorio de la Deuda Externa a fines del 2016 responde a la necesidad de involucrar a nuestra Universidad, sus investigadores y las organizaciones sindicales que la promueven, en los principales problemas que atraviesa la realidad política y social de la Argentina. No podemos ser indiferente y guardar silencio frente al espiral de endeudamiento irresponsable del Gobierno”.

“La Argentina se endeudó en tan sólo 14 
meses en 77.615 millones de dólares, 
aproximadamente un 15 por ciento del PIB”

El seguimiento de las emisiones de la deuda y la fuga de capitales desde el comienzo de la gestión de Macri arrojó cifras alarmantes. “La Argentina se endeudó en tan sólo 14 meses en 77.615 millones de dólares, aproximadamente un 15 por ciento del PIB”, precisó Arnaldo Bocco, director del Observatorio de la Deuda Externa de la UMET. Detalló que el ingreso masivo de endeudamiento no frenó el proceso de fuga de capitales sino que lo potenció. “La demanda de dólares sigue en aumento, lo cual no sólo es abastecido a través del mercado de cambios sino también a través de la emisión de Letes del Tesoro, que subsidia la compra especulativa de dólares por medio del crecimiento de la deuda. Si sumamos sólo la fuga de enero, que alcanzó 3196 millones de dólares, y las emisiones de Letes –Letras de Tesoro emitidas en dólares– de enero y febrero de 2017 por 4886 millones, la salida de dólares por atesoramiento, giro de utilidades, turismo e intereses alcanzó los 8082 millones”, afirmó.
Las emisiones de deuda

El Tesoro, debido a la necesidad de cubrir el déficit fiscal, fue uno de los principales emisores de nueva deuda a partir de diciembre de 2015. El informe del Observatorio de UMET precisó que se colocó en los mercados internacionales y bajo legislación extranjera 34.910 millones de dólares, de los cuales 21.910 fueron emitidos a lo largo del 2016 y los 13.000 restantes en los primeros dos meses de 2017. En el detalle del documento se precisó que en enero pasado se licitaron dos bonos en dólares bajo legislación Nueva York por 7000 millones de dólares con vencimiento en 2022 y 2027. A principio de este año, se recibió también un préstamo a 18 meses por 6000 mil millones de dólares de 6 bancos internacionales: Santander, BBVA, HSBA, Citi, JP Morga y Deutsche Bank.

El Tesoro no sólo adquirió deuda en las plazas extranjeras sino que buscó financiamiento en dólares y en pesos en el mercado interno. Se emitieron 9688 millones de dólares en Letes desde el comienzo de la gestión de Macri, de los cuales 4886 millones se colocaron en 2017. En lo que refiere a los préstamos en moneda local, se recibieron 254.425 millones de pesos (equivalente a 16.335 millones de dólares), con bonos ajustados por inflación y, en menor proporción, a tasa fija.

Las provincias fueron otra importante fuente de endeudamiento para la economía local. En los últimos 14 meses, Buenos Aires, Entre Ríos, La Rioja, Neuquén, Mendoza, Chubut, Córdoba, Salta, Chaco, Santa Fe y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires emitieron 9055 millones de dólares, de los cuales 2050 fueron colocados en el primer bimestre de 2017. “Los Gobiernos provinciales también se han sumado al festival de endeudamiento de Nación, emitiendo títulos bajo moneda extranjera y legislación extranjera”, advierte el documento de la UMET. Las empresas privadas también imitaron el comportamiento del sector público y aprovecharon para tomar crédito en el extranjero. Acumularon en 14 meses emisiones por 7628 millones de dólares, en donde 1937 millones corresponden a deuda de este año. En lista de compañías que se lanzaron a ofrecer las obligaciones negociables se destacaron el Grupo Financiero Galicia, Banco Macro, Pampa Energía, YPF, Telecom, Arcor, Cablevisión, IRSA, Agrofina, Aeropuertos Argentinas, Banco Hipotecario, John Deere, Roch y Celulosa Argentina.

La fuga de capitales

...desde diciembre de 2015 la fuga de capitales de la 
economía argentina ascendió a 25.595 millones de dólares

El Observatorio de la Deuda Externa registró que desde diciembre de 2015 la fuga de capitales de la economía argentina ascendió a 25.595 millones de dólares, el equivalente a 5 puntos del PIB, que si se hubieran quedado en el país podrían haber aportado al consumo, la inversión y la expansión del mercado interno, el cual anotó una contracción de 2,3 por ciento el año pasado. En formación de activos externos del sector privados, de decir ahorro en dólares, se fugaron 13.920 millones de dólares, un fenómeno que se sigue acelerando mes a mes. En enero pasado el atesoramiento de divisas se ubicó en 1945 millones de dólares, un 23 por ciento más respecto de igual mes del 2016.

El giro de utilidades de las multinacionales fue otro de los factores que explicó la fuga de capitales, según el documento de la UMET. Acumuló 3215 millones de dólares, de los cuales 3106 millones se anotaron en 2016. La cifra enciende luces de alarma si se tiene en cuenta que en 2015, cuando todavía operaban los controles cambiarios, el giro de dividendos sumó 294 millones. En lo que refiere al turismo, se calculó una fuga de 8560 millones de dólares desde que se Macri inició la gestión. En enero de este año, la salida de dólares por argentinos que vacacionaron en el exterior anotó picos de 1143 millones, un 70 por ciento más que en enero de 2016.

El pago de intereses de la deuda fue otro factor que, además de la fuga de capitales por ahorro, turismo y utilidades, agregó una salida de divisas de la economía local por 13.451 millones de dólares en los últimos 14 meses, de los cuales el 90 por ciento se abonaron el año pasado.

“Considerando que hubo emisiones en moneda extranjera por alrededor de 70 mil millones de dólares a partir de diciembre de 2015 y las reservas internacionales subieron en torno a 21 mil millones, resulta evidente que el crecimiento exponencial de la deuda de estos últimos meses ha seguido financiado de manera contundente una creciente fuga de capitales”, cerró el documento.

Fuente: Página12 - 06 de marzo de 2017  


11 de febrero de 2017

Argentina: Cuatro décadas de usura


"En Argentina, la banca internacional a través de sus operarios tecnócratas, intelectuales, políticos profesionales y periodistas– ha colocado a la población en una trampa para que la misma nunca pueda salir y viva esclavizada y humillada" 


Argentinos, despojados de sus riquezas; por Pablo Peker*
9 de febrero de 2017

Argentina está padeciendo un sistema de saqueo, exacción y confiscación con el consecuente empobrecimiento de los argentinos cuyo principal combustible es la pretendida o mal llamada deuda externa que no es otra cosa que una estafa colosal comprobada en sede judicial. Deuda que se constituye en una poderosa arma parasitando y dejando exangüe a la nación Argentina ya que responde a los fines de la Plutocracia Internacional realmente existente.

La Argentina lleva cuatro décadas fuertemente esclavizada por la estafa llamada deuda externa, parte de la cual ni siquiera llegó a nuestro país.

Nos hicieron creer que la riqueza de un país está principalmente en endeudarse con la banca internacional y que la culpa de las asimetrías socio/económicas en el orden interno es solamente de determinados sectores de la población local.

Para cumplimentar con pagos del servicio de la deuda, el estado nacional oficia el papel de recaudador, aumentando exorbitantemente la presión impositiva sobre la población en general y ensanchándose la cantidad de contribuyentes. Durante muchos años, a la par de una inflación creciente, las escalas de los contribuyentes permanecieron intactas y luego levemente fueron actualizadas, siendo un ejemplo notorio de ello el caso de los Autónomos.

Decíamos que con el sistema de endeudamiento y pago puntuales de intereses el pueblo argentino sufre el aumento de lo impositivo, generando ello el incremento de la miseria y el sufrimiento en los sectores más postergados de la sociedad argentina ya que millones de compatriotas que subsisten en la economía informal también son alcanzados por los tentáculos de exacción compulsiva del sistema. En efecto, los confiscados impositivos al ver disminuida su capacidad económica y poder adquisitivo, inyectan menor cantidad de dinero en la economía informal. Sumado a ello la existencia real de la tasa de interés como factor inflacionario configurando mecánicas bien conjugadas entre sí para pauperizar profundamente y convertirlos en parias existenciales a dichas personas .

No conforme con ello, la administración Macri/Cambiemos dispuso recientemente que los bancos utilicen parte del ahorro de los argentinos para comprar bonos de deuda soberana argentina, sufriendo los ciudadanos el aumento de la inexistencia de las obligaciones del estado. Aquellos cada vez más van perdiendo derechos y beneficios que el estado debería darles por mandato constitucional.

En Argentina, la banca internacional a través de sus operarios -tecnócratas, intelectuales, políticos profesionales y periodistas – ha colocado a la población en una trampa para que la misma nunca pueda salir y viva esclavizada y humillada.

Innúmeros estudios socio/económicos/demográficos demuestran lo asertivo de lo aquí expuesto.

El sistema parasitario se fortalece, al tiempo que debilita a los argentinos; es un método de esclavitud moderno avanzado que nos obliga a trabajar para el opresor y entregarle mansamente nuestras riquezas reales a cambio de nada. Mientras más demoremos en terminar con la parasitosis que nos enferma más débiles estaremos para lograrlo y más fortalecemos al parásito opresor.

Por ello y ante semejante engaño y monstruosidad operantes, los argentinos de alma y corazón tienen que concienciar con la verdad y claridad necesarias sabiendo que dicha lucha es principalmente espiritual porque es el Bien Común Patrio contra el individualismo más bestial, signado por el egoísmo y la codicia. En otras palabas, se da la pugna entre el interés nacional y el interés de la élite globalizadora. La Argentina Libre, Justa y Soberana contra Mammón.

Por lo tanto, la victoria del pueblo que se piensa y se siente argentino sólo se dará empleando la verdad y el amor y optando por el Señor correcto ya que en las Sagradas Escrituras está que no se puede servir a dos señores. *

 





* - Mateo 6:24
—————-


*Pablo Peker, es argentino, padre de familia y publicitario.

Fuente:  ncn Noticias Congreso Nacional

7 de febrero de 2017

El Banco Central no defiende el peso, sino el dólar



Héctor Giuliano

Deuda externa y dolar barato
Por Héctor GIULIANO (28.1.2017)


El Banco Central no defiende el valor del Peso sino el valor del Dólar; y lo hace para sostener la política de endeudamiento externo del gobierno Macri.

Existe una correlación fáctica entre pago de servicios de la deuda externa y retraso cambiario en la Argentina.

Tanto la anterior administración Kirchner como la actual Macri – en línea con los antecedentes clásicos del Proceso bajo la gestión Martínez de Hoz y de la convertibilidad menemista de la década del ´90 – practicaron y practican la política de atraso del tipo de cambio como garantía de pago de servicios de la deuda vigente y de los servicios adicionales a pagar por la nueva ola de endeudamiento externo en curso.

Este procedimiento deriva del hecho fundamental que el Estado recauda sus tributos básicamente en pesos pero tiene que convertir esos pesos a dólares u otras monedas extranjeras para cubrir los servicios financieros de la deuda externa del país, por lo que le conviene y necesita mantener dicho retraso cambiario para poder comprar más dólares con la misma cantidad de pesos recaudados.

Caso contrario – si el gobierno produjese una devaluación significativa de la moneda nacional – no sólo tendría que afrontar una mayor carga de intereses, medidos en pesos, sino que además vería frustrada la posibilidad de seguir ofreciendo colocaciones de deuda en divisas.

La Argentina – como lo hemos señalado infinidad de veces – no paga un centavo de capital por amortización de su deuda pública sino que renueva o refinancia la totalidad de sus vencimientos de principal o capital y además toma deuda adicional, esto es, paga deuda con deuda y agrega más obligaciones en forma permanente.

Tal procedimiento se inscribe institucionalmente en un sistema de deuda perpetua ya que las obligaciones que le caen al Estado tienen que ser inexorablemente refinanciadas por falta de capacidad de repago.

Lo que sí se paga – y en ello reside el gran negocio de los bancos y/o inversores financieros prestamistas – son los intereses de la deuda, que están creciendo a un ritmo superior al del stock de capital de la deuda.

Este año – como ya lo hemos explicado en varios trabajos anteriores – según el Presupuesto 2017 (Ley 27.341) los vencimientos de capital suman 58.200 MD[1] y se prevé la colocación de nueva deuda por 96.400 MD, es decir, que se autoriza el aumento de la deuda del Estado Central en 38.200 MD durante el ejercicio.

El total de este endeudamiento del año por 1.727.200 M$ (= 96.400 MD), equivale así en la práctica al 73 % del Gasto Público, que es de 2.363.600 M$ (= 131.900 MD).

Y tal proceso es institucional y perpetuo para la Argentina porque la deuda constituye hoy la principal fuente de financiamiento del Estado utilizada para cubrir el Déficit Fiscal que a su vez deriva de un Gasto Público que está determinado en gran medida por los servicios de dicha deuda.

El principal destino de esta política de endeudamiento público es la refinanciación de deuda – vía novaciones sistemáticas de las obligaciones con el mismo acreedor y/o con terceros – y la asunción de nueva deuda para sostener las reservas internacionales del Banco Central (BCRA) y, consecuentemente, el tipo de cambio al que se valúan dichas reservas.

La paridad cambiaria contra otras monedas – esencialmente, el dólar – es la variable clave de este mecanismo de endeudamiento fiscal porque en la medida que la devaluación del peso sea mayor que la inflación interna la garantía de pago de los servicios de intereses – que es, repetimos, lo único que se paga en efectivo – será superior en materia de deuda externa.

El cumplimiento de esta regla deviene indispensable a la administración Macri para sostener su política de gobernar con deuda; y así se dio durante el año 2016, en que la devaluación del peso fue de un 22 % (21.9 = 15.89 al 31.12.16 / 13.04 $/US$ al 31.12.15) mientras que la inflación del ejercicio fue casi el doble: 40.8 %.[2]

Es importante observar que para sostener esta política de retraso cambiario – como garantía de pago de los servicios de la deuda externa – el BCRA, bajo la dirección de Federico Sturzenegger, mantiene una política de altas tasas de interés que hasta la fecha ha tenido como consecuencia desatar un proceso de estanflación en la Argentina (estancamiento con inflación):


  1. Con el argumento de la lucha anti-inflacionaria el BCRA sostiene tasas elevadas de interés soslayando que la tasa de interés también es un factor de inflación, que se traslada al sistema de precios a través del costo financiero de las empresas.
  2. Esta política, empero – como se ve a través de los indicadores del primer año de gestión del gobierno Macri – no ha dado resultados prácticos en materia de inflación. [3]
  3. Sí ha provocado, en cambio, caída de los salarios/jubilaciones reales – castigados económica y financieramente por la inflación – recesión y desempleo, así como aumento adicional de la Pobreza/Indigencia existente en el país.
  4. Por el contrario, la combinación de altas tasas de interés domésticas con atraso cambiario ha favorecido y estimulado el negocio financiero de capitales especulativos o golondrina, agravado con la eliminación de los plazos de salida de dichos capitales.
  5. La altísima rentabilidad comparativa por arbitraje entre estas elevadas tasas de interés locales y la estabilidad del dólar con atraso cambiario (una suerte de retraso vía neo-convertibilidad por banda cambiaria) se convirtió así paralelamente en un des-estímulo a las inversiones.
Paradójicamente, el presidente Macri pide inversiones productivas al empresariado, y particularmente Inversiones Extranjeras Directas (IED), mientras su política financiera crea las condiciones inversas para ese tipo de inversiones.

Y tal proceso es, a su vez, una resultante de su política de gobernar con deuda, que requiere poder pagar escrupulosamente los servicios de intereses de la deuda en moneda extranjera ofreciendo como garantía de pago el mantenimiento de un atraso cambiario.

Se da así el hecho notable que, en la práctica, el BCRA no defiende el valor del peso – carcomido por la inflación interna – sino el valor del dólar (como garantía de posibilidad de pago de los intereses); y ello, como requisito fáctico para poder sostener su política de mayor endeudamiento externo.[4]

- - -

[1] Las siglas MD/M$ indican Millones de Dólares/Pesos respectivamente y las cifras se expresan siempre con redondeo, de modo que pueden existir mínimas diferencias entre totales y sumatoria de términos. Los importes se consignan además, en la mayoría de los casos, por totales con equivalencia monetaria (pesos/dólares).

[2] Todas las cifras del presente trabajo están tomadas de datos oficiales provenientes del BCRA y del Ministerio de la Deuda Pública (denominado oficialmente Ministerio de Finanzas) y/o de los informes internos – también basados en los números oficiales – de la Fundación Buenos Aires XXI (que dirige el Dr. Juan Carlos Vacarezza): Informe Monetario/Análisis del Estado Patrimonial del BCRA (a cargo del Dr. Carlos Ragonesi) e Informe de Inflación (a cargo del Dr. Jorge Putica).

[3] Estrictamente hablando y a la luz de los hechos la política anti-inflacionaria del BCRA ha fracasado hasta la fecha, pudiéndose argumentar en su descargo sólo expectativas de baja y una muy reciente desaceleración del aumento de los precios, desaceleración que deviene relativa porque parte de la base de porcentajes elevados producidos bajo la propia administración Macri.

[4] Las reservas internacionales del BCRA se encuentran actualmente en niveles artificialmente elevados: eran de 25.600 MD a fin de 2015 y aumentaron unos 13.200 MD durante el año, llegando a 38.800 MD al 31.12.2016; y alcanzando hoy el nivel de 46.600 MD (al 27.1.2016)

Pero decimos que se trata de reservas artificialmente altas porque no son reservas propias sino sostenidas por deuda cuasi-fiscal del BCRA: 15.500 MD de encajes bancarios en moneda extranjera y 11.900 MD de Otros Pasivos (subtotal 27.400 MD), a lo que debe agregarse el extraordinario stock de Lebac por 700.000 M$ (698.400 = 44.100 MD), que el Banco mantiene pagando elevadas tasas de interés para evitar que esos fondos vayan al dólar y terminen mermando las reservas y aumentando así el tipo de cambio.

Más aún, gran parte de las divisas que constituyen las reservas del BCRA provienen no solamente de deudas propias sino también de deudas por préstamos externos no utilizados recibidos por el Tesoro Nacional (e incluso por las provincias y empresas del Estado, como YPF), que fueron otorgados por bancos comerciales y organismos financieros internacionales, así como de las fuertes colocaciones de bonos en moneda extranjera que se han venido produciendo.

Fuente: argentinavorticegeopoliticomundial