26 de enero de 2018

Precios, salarios y deuda pública





INFLACIÓN, SALARIOS REALES Y DEUDA PÚBLICA
Por Héctor GIULIANO (19.1.2018)

Pongamos las cosas en claro: los aumentos de los Salarios no son la causa sino la consecuencia de la Inflación.
Los Sindicatos no reclaman incrementos de sueldos con fines de lucro ni de sobre-mejoras sino tratan sólo de recuperar la pérdida de poder adquisitivo que la Inflación conlleva.
¿Quién genera el aumento de los precios en el Mercado y bajo qué mecanismo lo hace?
En lo concreto e inmediato, la Inflación que hoy sufre la Argentina – una Inflación que, según texto, se define como el aumento sostenido y generalizado de los precios de bienes y servicios en la Economía – está provocada por tres factores principales:

  1. La remarcación impune de precios por parte de las Empresas a través de toda la cadena de valor y/o comercialización del Mercado, fundamentalmente determinadas por los grandes grupos económico-financieros que controlan la formación de los precios sectoriales.
  2. El aumento de Precios y Tarifas de Servicios Públicos que establece el gobierno y que se trasfieren al sistema de precios, de modo que el ciudadano recibe el peso de tales aumentos en forma directa como usuario y en forma indirecta por el traslado a precios que efectúan las empresas.
  3. El aumento de la Presión Tributaria del Estado – Nacional, Provincial y Municipal – además de los recargos que se producen por medio de todo el mecanismo de gastos por trámites administrativos, aranceles, sellados, intereses, recargos, multas, etc. Y que también se trasladan a los precios.
Éstas son las causas concretas e identificables que – en lo inmediato - determinan la Inflación; que luego se retro-alimentan por la recurrencia entre precios y salarios en el marco del proceso de distorsión de Precios Relativos, que inhibe la estabilidad de los Precios porque continuamente los desajustes sectoriales motivan las actualizaciones por inter-acción de los valores en el Mercado.
A esto cabe agregarle – por su importancia determinante en la Argentina – la existencia de otros tres componentes inflacionarios que son de naturaleza específicamente financiera:
  1. El denominado pass-through (efecto transmisión) o proceso mediante el que las devaluaciones de la moneda nacional (el Peso) frente a las divisas extranjeras (básicamente el dólar) se trasladan a los precios.
  2. La Tasa de Interés, cuya incidencia también se traslada – en forma directa e inmediata – a los precios porque las Empresas la incorporan como parte de su Costo Financiero a los valores finales.
  3. Los costos bancarios – representados por gastos, comisiones, tasas, recargos de distinto tipo, sobrecosto de servicios financieros, mantenimiento de cuentas, tarjetas de débito/crédito, etc. – que constituyen gastos que también se trasladan al sistema de precios.
Todo este conjunto de factores es el que determina el perverso conjunto concreto de factores causales que llevan al aumento generalizado y sostenido de los precios de Mercado – la Inflación – y no los aumentos de Salarios, que son una consecuencia de la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores con ingresos fijos y bajo distorsión de los precios relativos que tales aumentos de precios provocan.
Como ya hemos explicado otras veces, los Salarios pierden siempre con respecto a la Inflación por triple motivo:
  1. Porque los aumentos son pactados normalmente por debajo de la Inflación y/o apelando a proyecciones futuras irreales sin recupero de los costos de la Inflación pasada.
  2. Porque los aumentos, cuando se efectivizan, lo hacen en forma parcial frente a la Inflación acumulada de los últimos 12 meses y en cuotas, por lo que no implican un recupero real total del poder de compra consumido durante el periodo inter-actualizaciones.
  3. Porque la Inflación carcome el poder adquisitivo de los salarios día a día mientras que la percepción de los sueldos se produce mensualmente: un desfasaje financiero en contra del asalariado porque esto no se cubre durante el mes ni mucho menos durante todos los meses en curso hasta que se produzca el próximo ajuste de los ingresos, como es el caso típico y agraviante de los jubilados / pensionados (que se venían aumentando cada 6 meses – ahora cada 3 y sub-indexados – sin recupero de los meses transcurridos). Y que se trata del mecanismo exactamente inverso al que siguen las ganancias especulativo-financieras, que se benefician en forma cotidiana y/u horaria.
Esto quiere decir que toda la Población Argentina de Ingresos Fijosse traga así sistemática e institucionalmente la Inflación a través de la caída de los Salarios Reales, lo que constituye hoy – en la práctica – uno de los ejes centrales de la administración Macri para amortiguar parcialmente los gastos del Estado y de las Empresas Privadas a costa de las menores remuneraciones a los sectores asalariados y jubilados.
Pero en todo esto hay algo tanto o más grave todavía que subyace en el mecanismo perverso de orígenes y operatoria del proceso inflacionario y es la cuestión de si al gobierno Macri le interesa verdaderamente la baja de la Inflación Argentina:
  1. La Inflación, desde el punto de vista financiero-fiscal, se comporta como un Impuesto y, como tal, fuente de mayor recaudación tributaria cuando se trata de emisiones de dinero sin respaldo. Y, peor aún, como uno de los impuestos más regresivos aplicados desde el Estado.
  2. El Banco Central (BCRA) mantiene altas Tasas de Interés (que constituyen la base principal de las ganancias récord especulativo-financieras) con el argumento de la lucha anti-inflacionaria pero soslaya que esas mismas tasas de interés son uno de los principales factores determinantes de la Inflación (punto 5) y que las mismas han demostrado hasta ahora su inoperancia frente al problema de los aumentos de precios pese a los dos largos años de gestión Sturzenegger.
  3. Pese a su retórica contra la Inflación, es el propio gobierno Macri el que contribuye a mantenerla elevada, según surge de los 6 puntos citados (incluyendo particularmente al 5, relativo a las tasas de interés).
Por ende, más allá de lo declarativo, la administración Macri no propende en los hechos a la baja de la Inflación sino que, por el contrario, la viene utilizando como herramienta para mantener la caída de los Salarios Reales y subsidiar a la actividad financiera, que es la que se mueve con mayor habilidad y rentabilidad en épocas de alta Inflación.

Y, como agravante, busca ahora institucionalizar este mecanismo – en alianza con los sectores empresarios y financieros - tratando de forzar que las nuevas negociaciones paritarias se convengan sobre la base de una Inflación Futura artificialmente optimista y no sobre el recupero ni las proyecciones realistas de la Inflación Pasada y Presente; y que además los nuevos convenios no incluyan cláusulas gatillo de ajuste frente a los previsibles desvíos desfavorables en los aumentos de precio.

La clave de este mecanismo de baja sistemática de los Salarios Reales reside así en la combinación de tres acciones oficiales concurrentes: 1. Sueldos retrasados frente a la Inflación, es decir, sin recupero de los aumentos de gastos de la población, 2. Incidencia financiera del desfase de pago de los Salarios entre los períodos de percepción y actualización, y 3. Venta permanente deexpectativas futuras ante la opinión pública frente a la falta deresultados presentes, como forma de ganar tiempo mientras se verifica la caída de los ingresos fijos reales pero simultáneamente se maximizan las ganancias financieras privadas, nacionales e internacionales.

Si al gobierno Macri le interesase verdaderamente combatir la Inflación la atacaría en sus Causas – que son los aumentos de precios citados en los puntos 1 a 6 – y no en sus efectos o Consecuencias, que son el reclamo por los aumentos salariales compensatorios de esa Inflación.
Pero no, la política macrista es la inversa: no a los Controles de Precios, vía libre a las remarcaciones constantes y discrecionales, alta presión tributaria, fuertes aumentos de precios/tarifas de servicios públicos y de los costos financieros determinantes de tales incrementos, empezando por las altas tasas de interés que fija el BCRA.

Los hechos hablan por sí solos en esta materia: libertad de precios, controles de salarios y subsidio a la actividad financiera vía altas tasas de interés.

O sea, que se da así la paradoja de que es un gobierno neoliberal – que hace gala de su aparente ideología anti-intervencionista – el mismo que libera los precios de Mercado a favor de las Empresas pero simultáneamente controla los salarios de los trabajadores y jubilados, que invoca la lucha contra los subsidios económicos pero sostiene los subsidios financieros a través del negocio especulativo entre altas tasas de interés y tipo de cambio estable, que proclama la necesidad de Inversiones Productivas pero ofrece a los capitales golondrina las mayores rentabilidades financieras del Mundo.

Y todo ello puesto al servicio de una teoría financiera tan discutible como contradictoria: la hipótesis de que la causa de fondo de la Inflación es el elevado Gasto Público, que éste provoca el Déficit Fiscal creciente de la Argentina y que este déficit tiene que cubrirse con Deuda Pública, cuando en los hechos la Deuda y sus Intereses son el principal rubro del Gasto y el Déficit Fiscal.
De esta manera, lo que se está ocultando es que no es la Emisión Monetaria, per se, la causa de la Inflación sino la Deuda: no debiera existir inflación si el aumento de los medios de pago – vía impresión de dinero – tiene como correlato el Crecimiento de la Economía, teniendo como destino de los fondos el financiamiento de proyectos productivos y/u obras públicas e infra-estructura en lugar de usarse para seguir sosteniendo el gasto financiero del Estado.

Pero si, como ocurre en la Argentina, el dinero se sigue emitiendo mayoritariamente para cubrir el sistema de los gastos financieros públicos, como son los servicios permanentes y crecientes de una Deuda impagable del Estado y los paralelos gastos cuasi-fiscales del BCRA por su montaña de Lebac igualmente impagable, entonces el problema de la Deuda es el verdadero determinante de fondo del aumento del Gasto Público y del consiguiente Déficit Fiscal.

Así, paradójica o sintomáticamente, la tesis neoliberal de la Inflación como resultado del Gasto y el Déficit fiscales se estaríacumpliendo – según se da hoy - pero no por aumento del Gasto Primario sino principalmente por el aumento de los Intereses a pagar, que a su vez son sólo una parte menor dentro del total de los Pasivos del Estado constituidos por su enorme e impagable Deuda Pública ya que no se realizan pagos por Principal.

Y para poder pagar tales intereses, que son rápidamente crecientes – sin contar las amortizaciones netas de Capital, que directamente no existen porque toda la deuda que vence se paga con nueva deuda, y además se toma deuda adicional – es que el gobierno Macri necesita reducir el peso de otros rubros, que corresponden a los gastos primarios, para tratar de sostener los mayores costos del gasto financiero.

Apretado, empero, por los compromisos incrementales y la mayor proporción de obligaciones fiscales y cuasi-fiscales que contrae a corto y mediano (que fuerzan una refinanciación permanente y cada vez más acelerada de las mismas), ante la mayor presión de los acreedores por el cobro de los intereses y por las condiciones de novaciones de principal de la Deuda, y con un déficit fiscal en aumento que deriva en mayores tomas de Deuda, la administración Macri se encontraría en una de las encrucijadas más difíciles de la Historia Financiera Argentina.

Esto explicaría el giro macrista hacia medidas fiscales más duras que se está dando desde Diciembre pasado con la aprobación de varias leyes clave por el Congreso – fundamentalmente una Ley de Presupuesto 2018 que constituye un verdadero cheque en blanco al Ejecutivo, una Reforma Previsional cuyo objeto primordial es la reducción de los aumentos salariales a la Clase Pasiva y una Reforma Tributaria cuyos resultados no están claros ni cuantificados – y con su vuelco a una modalidad presidencialista de gobernar por decretos (DNU), como es el caso del reciente Mega-Decreto 27/2018, que modifica casi un centenar de Leyes, y ahora el Decreto 52/2018, por el que modifica la composición de la mesa de negociaciones de la paritaria docente nacional.

Es la forma – aparentemente desesperada pero encubierta siempre con la clásica complicidad de Oficialismo, Oposición Política y Grandes Medios de Comunicación – en que la administración Macri trata de sostener su gestión de gobierno y dar ahora cumplimiento con ello a los compromisos asumidos por el presidente con los grandes Acreedores Externos y los grupos internacionales de poder económico-financiero en su viaje a Nueva York a principios de Noviembre pasado – casi inmediatamente después de las Elecciones Parlamentarias del 22.10 – grupos éstos que son los que sostienen a su gobierno y que lucran en consecuencia.

Para ello, su administración en general y su nominal Jefe del Estado en particular deben mostrar la pertinente cuota de servilismo y la pseudo-fortaleza en su gestión pública que le permitan garantizar la continuidad de las nuevas obligaciones tomadas.

Es en este contexto que debe entenderse la actual apelación macrista a ultranza en su política de baja de los salarios reales como componente clave del programa de ajuste gradual que está llevando a cabo para poder aguantar los costos del Sistema de Endeudamiento perpetuo y en gran escala en función de su Política de Gobernar con Deuda.

Lic. Héctor L. GIULIANO
Asesor del
FORO ARGENTINO de la DEUDA EXTERNA
Foro Regional La Plata, Berisso y Ensenada




16 de enero de 2018

El éxito de Cambiemos


... es el éxito de la usura internacional




.
Fracaso de las metas de inflación
Caida de los salarios reales
ÉXITO EN LA POLÍTICA DE ENDEUDAMIENTO
...
que es lo que más les interesa a ellos




DEUDA PÚBLICA, METAS DE INFLACIÓN Y SALARIOS REALES
Por Héctor GIULIANO (13.1.2018)

En el marco de su política institucional de gobernar con Deuda el gobierno Macri – desde el comienzo de su mandato presidencial - viene utilizando en la práctica la Inflación como principal variable de ajuste de los Salarios Reales de la población laboral argentina.

Tal ajuste – que se da tanto en materia fiscal como económico-financiera y social - se instrumenta a través de una política combinada:

a) aumentos de precios superiores a los aumentos de salarios y otros ingresos fijos de la gente,

b) retraso cambiario como producto del hecho que la devaluación del Peso es menor que la Inflación, lo que provoca una valorización aparente de las remuneraciones – medidas en dólares – frente a su desvalorización real en pesos, dada la inflación existente (lo que explica la inquietud de las autoridades por reducir también los Salarios Nominales), y

c) efecto financiero del desfasaje entre las correcciones parciales de sueldos - que se realizan siempre a posteriori e implican una pérdida sistemática del poder adquisitivo en los sueldos, jubilaciones y otras pasividades – y las variaciones de la Inflación general.
Paradójicamente, es una administración de línea neoliberal como la de Macri la que usa así el denostado y regresivo Impuesto Inflacionario como forma de sostén de la recaudación fiscal, como mecanismo distorsivo en la formación de los precios relativos que motorizan la Inflación y como modo de ajuste a la baja de los sectores con ingresos fijos por fuera de las llamadas leyes de Mercado.

FRACASO DE LAS METAS DE INFLACION

La conferencia de prensa cuatripartita del 28.12 pasado – Peña, Sturzenegger, Dujovne y Caputo – ha sido, de hecho, un reconocimiento del fracaso de las Metas de Inflación de la actual administración macrista:

a) La Inflación de 2015 habría sido del 26 %, cuando la administración kirchnerista decía que era del 12 %.
b) La proyección presupuestaria ajustada para el 2016 – Prat Gay dixit – era del 25 % y resultó ser del 41 %.
c) La Inflación prevista para el 2017 era del 12-17 % y resultó ser del 25 % (24.8). Y
d) Las metas para el corriente año 2018 eran originalmente del 8-12 % (un 10 %) y ahora pasan a ser del 15 %.

Burlescamente, esta modificación sustancial a los fines de cálculo en lo tocante a Gastos, Ingresos y Resultado Fiscal del Ejercicio fue informada a la opinión pública al día siguiente de la aprobación y conversión en Ley 27.431 del Presupuesto 2018, lo que implica que – en los hechos – el Congreso le votó entonces un cheque en blanco al Ejecutivo dado que se aprobaron cifras ya inmediatamente irreales y que los verdaderos importes no se conocen en valores absolutos (irregularidad ésta que pudiera significar incluso la nulidad de la Ley).

Estas condiciones anómalas de aprobación parlamentaria dilatan no sólo la toma de conocimiento público de la principal información sobre las Finanzas del Estado sino que además dejan abierta la puerta – que el presidente ya está utilizando en modo asiduo – de manejar provisoriamente la Hacienda Pública a través de Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU).

CAIDA DE LOS SALARIOS REALES

La administración Macri – siguiendo con ello una tradición neoliberal ya aplicada otras veces en la Argentina – es contraria a las regulaciones de precios de bienes y servicios pero simultáneamente es intervencionista (en el sentido de sus decisiones proactivas) en materia financiera (por la positiva, es decir, a favor de los negocios especulativos) y en materia laboral (por la negativa, esto es en sentido restrictivo de los aumentos salariales y previsionales).

Esto deriva en que la misma administración que permite las remarcaciones sistemáticas y discrecionales de los precios de Mercado es la que fija techos (que son precios máximos) a las negociaciones salariales y que paralelamente garantiza pisos de gran rentabilidad a los capitales financieros por medio de la fijación de altas Tasas de Interés.

Se cumple así una suerte de regla neoliberal de Mercado: liberación de precios, con apertura económica y libre movimiento de capitales financieros versus control de salarios, retraso cambiario (para garantizar los pagos de servicios de la deuda externa) y subsidio estructural al Sistema especulativo-financiero, que va en detrimento de la Inversión Directa.

La técnica de baja de los salarios reales se da por tres vías concurrentes:
 
1. Por el citado punto básico de aumento de los Precios superior a los aumentos de los Ingresos Fijos.
2. Por la falta de recupero de la Inflación pasada – que, dicho en buen romance, significa que la gente se tiene que tragar la Inflación producida – frente a compensaciones porcentuales futuras y administradas en cuotas.

Téngase presente que la fijación de una Meta Inflacionaria del 15 % para el corriente año implica que este porcentaje se usará como tope de referencia en las próximas negociaciones paritarias (entre Gobierno, Empresas y Sindicatos), en las que el gobierno aspira negociar pautas de aumentos salariales según el criterio de Inflación Futura – es decir, sin recupero alguno de la Inflación Pasada – y también sin cláusulas gatillo frente a las variaciones de precios.

3. Por el hecho que la Inflación carcome el poder adquisitivo de los Salarios día a día mientras que los aumentos de precios corren con la ventaja sustancial de sus actualizaciones cotidianas (el citado efecto financiero por desfase entre Inflación y ajustes salariales).

Peor aún, gracias a este desfasaje financiero existente entre los momentos de incidencia de la Inflación y los de las posteriores y parciales actualizaciones salariales muchas empresas quedan en condiciones de amortiguar preventivamente, con esta variante, parte de tales ajustes vía colocaciones financieras de corto plazo durante el período.

Así, el factor inflacionario que determina la pérdida del poder adquisitivo de los salarios reales es el mismo que favorece la mayor ganancia financiera de los especuladores por la vía de tasas de interés positivas, que les reditúan cada día que pasa.

ÉXITO EN LA POLÍTICA DE ENDEUDAMIENTO


La contracara de la política macrista de mantener alta Inflación como forma de bajar el nivel de los salarios reales de los trabajadores y de los sectores sociales pasivos, de sobrellevar niveles indexados de recaudación fiscal (medidos en moneda constante) y de favorecer los negocios especulativo-financieros es la Política de Endeudamiento Público en que se sostiene el gobierno Macri.

En función de sus objetivos sectoriales propios y específicos – que no son coincidentes con los intereses financieros nacionales – esta política macrista sí estaría teniendo “éxito”.

Nuestro país se sigue endeudando en gran escala, a ritmo acelerado y con total irresponsabilidad financiera fiscal debido a la falta de capacidad demostrada de repago de las obligaciones que se toman.

La Deuda y sus Intereses constituyen hoy el mayor rubro de aumento del Gasto Público y, como tal, el principal factor determinante del Déficit Fiscal. Y ese déficit se cubre con más Deuda.

Dicha Deuda – Interna y Externa – es, a la vez, el determinante de la vuelta de la Argentina al problema de los Déficits Gemelos: Fiscal y Externo.

El problema de la Deuda Pública es un problema financiero insoluble por la falta de liquidez y solvencia fiscal para poder atender sus servicios crecientes, como no sea contrayendo permanentemente más deuda que se usa para refinanciar los vencimientos, pagar intereses (que parcialmente se capitalizan por anatocismo) y asumir Deuda Nueva adicional.

La actual administración no tiene capacidad de pago demostrada frente a los compromisos crecientes de la Deuda Pública y su programa de endeudamiento está totalmente condicionado por los grupos financieros prestamistas y tomadores de títulos, que son los que fijan en la realidad el cronograma y los montos de re-endeudamiento del Tesoro, del Banco Central (BCRA), de las Provincias/Municipios y de los Organismos Nacionales.

Frente al problema de este costo financiero, rápidamente creciente, el gobierno Macri se encuentra cada vez más bajo mayor presión de los Acreedores directos en particular y del llamado Club de la Deuda en general (Bancos/Entidades Financieras, Consultoras, Calificadoras de Riesgo, etc.; locales y externas), entidades éstas con los que sus principales funcionarios interactúan bajo conflicto de intereses.

Esta situación se agrava con prisa y sin pausa porque hasta el último centavo de capital o principal se refinancia a su vencimiento por novaciones sistemáticas de Deuda, la cuenta de intereses a pagar aumenta más que proporcionalmente en relación al stock de la Deuda y ya un tercio de esos intereses no se abona sino que se capitaliza por anatocismo.

La presión de los acreedores y fondos de capitales especulativos aumenta y consecuentemente se le exigen a la administración Macri mayores garantías de pago y medidas adicionales de servidumbre financiera frente a un panorama objetivamente muy preocupante; y el presidente responde a través de un mayor endurecimiento de su política financiera fiscal:

a) Aumento de las colocaciones de Deuda – en montos y frecuencias – tanto en el Mercado Local como Internacional.
b) Mantenimiento de la Política de retraso cambiario con altas tasas de interés locales y libre movimiento de entrada y salida de capitales especulativos, para garantizar el pago de los servicios de intereses de la Deuda Externa y los niveles extra-ordinarios de ganancia en los negocios financieros por arbitraje entre Tasas de Interés y Tipos de Cambio.
c)Baja de los Gastos Fiscales Primarios – fundamentalmente Sueldos, Jubilaciones y Asignaciones Sociales – para compensar el fuerte aumento de los Intereses a Pagar.

El uso de la Inflación en estas condiciones configura, como siempre, una forma de redistribución de los ingresos sociales; y como tal es un clásico en materia Económico-Financiera, en la Argentina y en el Mundo.

Y su operatoria es bastante directa como arma de doble propósito a favor de las Empresas y del propio Estado:

- Por el lado de las Empresas, porque les abarata el Costo Laboral compensándoles parcialmente los altos Costos Financieros, Tributarios y Logísticos.
- Por el lado del Estado, porque la Inflación no sólo le representa más ingresos monetarios sino que simultáneamente le disminuye por licuación el monto real de los gastos por Remuneraciones a pagar. Y además, combinada con la política de ajustes de Precios y Tarifas de Servicios Públicos en curso – que se transmiten en forma violenta a la Inflación ya existente – cumple el doble propósito de aumentar los recursos fiscales por el elevado componente impositivo de las Tarifas y de disminuir los costos de Personal y Pasividades por Gasto Público Social.

Es muy probable que en este último punto resida una de las claves no declaradas de la gestión Macri, ya que el aumento de los precios que permite y provoca el propio gobierno a través de la falta de controles de precios, los fuertes incrementos tarifarios y el alto costo financiero generalizado son los principales factores que retro-alimentan el proceso inflacionario.

Y esa misma Inflación es la que sirve de excusa al BCRA para mantener altas las tasas de interés – con el argumento de la lucha anti-inflacionaria – pese a que tal aumento de las tasas se ha demostrado inoperante, después de dos largos años de persistente gestión, para reducir el aumento de los precios; y que esas elevadas tasas han resultado dañinas para el crecimiento de la actividad económica productiva mientras, en cambio, han favorecido y siguen favoreciendo los negocios récord de la especulación financiera.

En este sentido, dada la falta de coherencia en su política anti-inflacionaria y el agravamiento de la situación económico-financiera por falta de resultados prácticos, la administración Macri pareciera embarcada sólo en ganar tiempo frente al problema de la Inflación y el Crecimiento de la Economía Física o Real.

De hecho, varias de las proyecciones más optimistas se han venido difiriendo (incluso a fechas posteriores a su mandato) – como el caso de la Inflación o el Crecimiento - y el gobierno sigue vendiendo expectativas a la opinión pública a falta de poder mostrar realidades.

Mientras tanto, el valor de los Salarios Reales sigue cayendo, lo mismo que las Jubilaciones y las asignaciones sociales.

Este mal cuadro de situación económico-financiera del gobierno Macri, derivado de la nueva Crisis de Deuda que vive la Argentina, se viene enmascarando con la complicidad del gobierno, la oposición política y los medios de comunicación mientras la gravedad del problema crece día a día.- 

24 de diciembre de 2017

Macri cumple ... con el F.M.I.


...El logro de la aprobación parlamentaria de esta Reforma Previsional para reducir los aumentos a los jubilados forma parte del paquete de medidas comprometido por el presidente Macri ante los acreedores y banqueros norteamericanos durante su viaje a Nueva York, a principios de Noviembre pasado, apenas pasadas las elecciones legislativas...

Christine Lagarde - Directora Gral. del FMI



¿A quién estamos rindiendo deuda?


DEUDA PÚBLICA Y REFORMA PREVISIONAL
Por Héctor GIULIANO (19.12.2017)

Bajo el ampuloso título de Reforma Previsional el gobierno Macri ha logrado la aprobación parlamentaria de una nueva fórmula de actualización de haberes jubilatorios – y beneficios sociales en general – que disminuye el aumento de los sectores pasivos de la economía.
Esto es, una ley que permite la rebaja en los incrementos de los gastos sociales del Estado a costa de los jubilados como uno de los componentes centrales de la contención y/o baja del Gasto Público y del Déficit Fiscal.

La clave funcional del Proyecto de Ley (PL) aprobado – que ya había tenido la media sanción del Senado sin que se armara el alboroto que, en cambio, se desató con su tratamiento en Diputados – es lograr un ahorro del Gasto Público por concepto de gastos previsionales que compense, total o parcialmente, el incremento de los pagos que el Estado tiene que realizar en otros rubros, fundamentalmente en el crecimiento de los intereses de la Deuda Pública.

Concretamente, mientras el PL de Presupuesto 2018 prevé un gasto de Intereses a Pagar por la Deuda de 406.500 M$ (Millones de Pesos) - que explican el 60 % del Déficit Fiscal del año que viene, estimado en 681.800 M$ - el saldo negativo neto del Sistema Previsional es menor que esa cifra: de unos 300.000 M$, producto de Erogaciones por 1.2 B$ (Billones $) menos 900.000 M$ de Ingresos. 

Esta disposición de rebaja o freno en el Gasto Social, a su vez, es parte de toda una batería de medidas en curso por parte de la administración Macri – algunas con necesidad de convalidación por los Poderes Legislativo y/o Judicial – tendiente a materializar el Plan de Ajuste Fiscal requerido por los Acreedores de la Deuda como condicionante para mantener el flujo permanente de nuevas colocaciones de bonos contra garantía de pago de sus Intereses, que vienen creciendo aceleradamente y constituyen hoy el principal factor de desequilibrio fiscal y cuasi-fiscal de la Argentina (ya que el Banco Central – BCRA – a través del mecanismo de su endeudamiento en gran escala por Lebac y Pases Pasivos constituye el segundo nivel de importancia en la sangría financiera del Estado, pagando paralelamente otros 300.000 M$ de Intereses por año, que no están incluidos en el Presupuesto Nacional).

El logro de la aprobación parlamentaria de esta Reforma Previsional para reducir los aumentos a los jubilados forma parte del paquete de medidas comprometido por el presidente Macri ante los acreedores y banqueros norteamericanos durante su viaje a Nueva York, a principios de Noviembre pasado, apenas pasadas las elecciones legislativas del 22.10, durante cuya campaña notablemente tanto oficialismo como oposición política no sometieron a debate ninguna de las iniciativas que fueran sólo  enunciadas por el gobierno de Cambiemos para después de los comicios.

Peor aún, el mismo gobierno – a través de su Jefe de Gabinete de Ministros, Marcos Peña – en declaraciones producidas en Agosto pasado, había desmentido en forma expresa las versiones de un proyecto de Reforma Previsional del Ejecutivo para después de los comicios de Octubre.

Esto ratificó así un procedimiento perverso, admitido por toda la Clase Política, en el sentido que los asuntos de gobierno que tocan a problemas importantes en materia económico-financiera, social y política no son materia de información y mucho menos de  debate ante la Opinión Pública antes que se produzcan.

EL NUDO DE LA CUESTIÓN

El nudo de la cuestión planteada por la nueva ley sancionada por el Congreso es el uso de la fórmula de actualización jubilatoria como variable de ajuste de los gastos previsionales para disponer de más recursos para ser aplicados fundamentalmente a sufragar el aumento de los intereses de la Deuda del Estado.

En una suerte de reduccionismo no declarado, la administración Macri busca rebajar los nuevos aumentos jubilatorios y sociales encubriéndolo bajo el ropaje de Reforma del Sistema Previsional para poder pagar más Intereses.

La actual fórmula de indexación de haberes – que se usa para actualizar jubilaciones, pensiones, asignaciones familiares y por discapacidad, AUH y otros gastos sociales (en adelante, jubilaciones) – toma en cuenta dos factores básicos: la evolución de los salarios activos y el ritmo de recaudación tributaria.

La nueva fórmula del gobierno Macri cambia estos factores reemplazándolos por otra cuya incidencia corresponde a la Inflación pasada en un 70 % y a la evolución del Índice Salarial o Ripte  en un 30%.

Cabe recordar que la idea original era peor aún porque no contemplaba este segundo rubro, es decir, el aumento en las jubilaciones y pensiones, sino solamente el ajuste por inflación, de modo que tales haberes se mantuviesen constantes o congelados en términos reales.

En los hechos, y tal como está probado matemáticamente, los jubilados van a percibir así aumentos menores a los que recibirían utilizando la fórmula actual de indexación para cálculo de los incrementos de haberes.

En el próximo mes de Marzo, los jubilados – y, por extensión, todos los beneficiarios sociales – percibirán así un aumento de sólo un 5.7 % mientras que por aplicación de la fórmula de actualización hoy vigente les correspondería un 12 %, es decir, poco menos de la mitad.

Con el agravante que estas actualizaciones se calculan con valores financieramente desfasados porque mientras la inflación va carcomiendo los ingresos de la gente día por día, las actualizaciones se producen en forma diferida – en este momento, cada 6 meses y a partir de ahora cada 3 – pero la incidencia de los aumentos de precios durante el período transcurrido no se recupera.

Peor todavía – como en este caso – cuando se toma como referencia inflacionaria para la actualización de Marzo del 2018 la del Trimestre III de este año, que es menor a la esperada para el cierre del Cuarto Trimestre.

Esta pérdida en los haberes jubilatorios no se recupera tampoco con el nuevo Bono compensatorio – planteado, a último momento, como paliativo parcial para los beneficiarios más bajos – que, a su vez, es un bono de carácter discriminatorio porque se concedería sólo a personas con ingresos menores de 10.000 $/Mes y es una suma que sigue estando por debajo del valor de la Canasta Básica Total, que mide la Línea de Pobreza.

Esta medida – que saldría como Decreto del Poder Ejecutivo – no cubre la disminución producida en los nuevos aumentos y significa además que el Gobierno dispone así una medida discrecional que implica afectar la distribución de los ingresos de la gente.
Notablemente, un gobierno de línea liberal, que hace de la Libertad de Mercado una premisa doctrinal y fáctica de su permisividad frente a la Inflación sin Control de Precios sí se ocupa, en cambio, de controlar, regular y rebajar las remuneraciones del Sector Pasivo, siendo que para el Liberalismo el Salario es una Mercancía.

Este planteo está radical y sustancialmente contrapuesto a la Doctrina Social de la Iglesia en materia de Salario Digno y va contra la lógica del Derecho Laboral y Previsional Argentino e Internacional.

Probablemente no se encuentre entre los antecedentes cercanos – desde la rebaja salarial y jubilatoria del 13 % bajo el gobierno De la Rúa, en Julio del 2001 – la aplicación de una medida formal tan agraviante como ésta que ahora ha convalidado el Congreso de la Nación, con el previo acuerdo de los gobernadores provinciales y de la mayor parte de la partidocracia con representación parlamentaria.

PERSPECTIVAS DE LA LEY

Estrictamente hablando, la aprobación de la nueva ley de rebaja jubilatoria es un problema que no estaría terminado con su sanción:

a)    Está dentro de lo más probable que este instrumento legal dé lugar a una ola de demandas contra el Estado comparable a la del fallo Badaro y conexos.
b)    Deja abierto también el riesgo que el asunto pueda llevarse a tribunales internacionales por concepto de violación a los principios de retroactividad, progresividad y no regresividad contemplados en la Convención Americana sobre Derechos Humanos o Pacto de San José de Costa Rica (1969).
c)    Amenaza poner en juego la opinión de la Corte Suprema de Justicia contra el Ejecutivo ante las fundadas probabilidades de apelación por inconstitucionalidad contra la nueva ley del Congreso.

El nivel de torpeza que conlleva la ley anti-jubilatoria que acaba de aprobarse es previsible que genere problemas de muy difícil solución en materia jurídica, económico-social y política; y esto sólo se explica en función de la grave situación fiscal argentina existente y que el gobierno Macri – con la complicidad de gran parte de la oposición partidocrática y los grandes medios de difusión afines – se esfuerza en ocultar.

La ecuación de hierro de bajar los aumentos a los jubilados para ahorrarse fondos que serán aplicados al pago de mayores intereses de la Deuda Pública es una de las medidas más degradantes a las que pueda apelar un Gobierno – y la Clase Política que lo apoya directa o indirectamente en tal gestión – para garantizar a los acreedores el pago de los servicios de la Deuda.

Esto desnuda qué y cómo, en lo concreto, el objetivo buscado por las autoridades es contar con un mecanismo legal que reduzca la incidencia de los gastos previsionales en las Cuentas Fiscales o – dicho en buen romance – que permita rebajar los futuros aumentos jubilatorios y sociales conexos (que abarcan un universo de 17.4 millones de personas) para mostrar la voluntad del gobierno Macri de mantener a ultranza el pago de los Intereses de la Deuda Pública, que sigue contrayendo en gran escala y con total irresponsabilidad financiera fiscal.

Se estima que el ahorro por concepto de gasto previsional – que es la pérdida que sufren los jubilados y beneficiarios sociales en general – estaría entre los 60 y los 80-100.000 M$, según estimaciones preliminares (que sólo serían conocidas, en principio, cuando se tengan los datos del Presupuesto corregido para el 2018).

En el contexto de su Política de Gobernar con Deuda, el presidente Macri, por razones de servidumbre y servilismo financiero, está tensando impolíticamente al máximo la cuerda con esta Ley que contrapone la relación entre el Sistema Previsional y el servicio de la Deuda del Estado.
Fuente:
argentinavorticegeopoliticomundial

25 de octubre de 2017

Ajustar, ajustar... para pagar intereses


Presupuesto 2018: 
el 28 % será para pagar intereses de la deuda.





Según el presupuesto enviado al Congreso, solo en intereses, el gobierno amarillo pagará 406 mil millones de pesos durante el 2018. Unos 1.100 millones por día o 46 millones de pesos por hora. De esta manera, los servicios de la deuda, será el principal gasto de la administración central que se llevará 28 pesos por cada 100 presupuestados. La cifra no contempla el pago de capital ni de todos los intereses que se deben pagar que pasaran a ser parte del capital.


PRESUPUESTO 2018: 
Macri pagará $ 1.100 millones por día en intereses de la deuda

Por Héctor Giuliano* 
20-10-2017

La última información oficial disponible del ministerio de Finanzas, a cargo de Luis Caputo,  muestra que el saldo de la Deuda Pública al 31 de marzo de 2017 es de 298.000 millones de dólares.

Ésta es sólo la deuda en cabeza del Estado Central. Es decir, no figuran aquí las deudas de provincias, municipios, empresas del Estado, organismos nacionales, fondos fiduciarios, ni juicios contra el Estado con sentencia firme.

Ello significa que la actual administración –como todas las anteriores– mantiene en secreto los montos totales de la Deuda Pública Nacional y no presenta demostración alguna de la capacidad de repago sobre dichas deudas, que siguen creciendo en forma extraordinaria.

Repasando, la administración del presidente Mauricio Macri heredó del kirchnerismo un stock de Deuda de 254.000 millones de dólares. Esta deuda –pese al discurso del desendeudamiento K– se incrementó unos 100.000 millones durante sus 12 años de gestión dado que la había recibido en 151.000 millones de dólares a mediados del 2003.

El nuevo gobierno Macri aumentó la Deuda en unos 35.000 millones de dólares en el 2016. Y tiene previsto por presupuesto un aumento adicional de la misma en más de 38.000 millones este año 2017 y propone para el Ejercicio 2018, según el presupuesto, otro aumento de unos 47.000 millones. En total 120.000 millones de dólares de nueva deuda, en 3 años, más de la que tomó el kirchnerismo durante su larga década de gestión.

Además la estructura de la Deuda Macri empeora no sólo el quantum de las obligaciones (casi 300.000 millones de dólares) sino también en su composición, debido a la proporción creciente de Deuda Externa sobre Deuda Total (más del 35 %), las mayores tasas de interés (del orden de un 6-7 % anual), la menor vida promedio (7,2 años) y el monto rápido y fuertemente creciente de los intereses a pagar.

De esta manera, conforme al Presupuesto 2018 enviado al Congreso, el año que viene le caen al gobierno central vencimientos de capital por 66.600 millones de dólares que – siguiendo la regla histórica general– no se amortiza en forma neta sino que se cancela tomando nuevas deudas por un valor de 113.000 millones, o sea, con el aumento adicional citado de los 47.000 millones durante el próximo ejercicio.

Esto significa que durante el 2018 el ministro de finanzas Caputo estará firmando emisiones de Deuda del Estado a un promedio de 6.000 millones de pesos por día.


A la par, mientras estos vencimientos de capital se refinancian íntegramente, los intereses se pagan y son parte del llamado Gasto Público Corriente alcanzando los 406.000 millones de pesos (21.000 millones de dólares).

Son un promedio diario de 1.100 millones de pesos por día. El equivalente de financiar un hospital público pero que se destinan a cubrir servicios de la deuda financiera del Estado.

Con el agravante que no todos estos intereses se pagan sino que un 30 % de los mismos no se puede pagar y se capitalizan. Entonces, por anatocismo, que es el interés devengado y no pagado que se transforma en capital, devenga nuevos intereses.

Por eso el anatocismo es el sinónimo de la usura. Dado que cuando un deudor –como la Argentina de hoy– no devuelve un centavo de capital ni puede abonar la totalidad de los intereses de su deuda, quiere decir que ese deudor – el gobierno Macri – se encuentra en una crisis de Deuda en estado crítico.

Por esta razón, según el Presupuesto 2018 enviado al Congreso, los Intereses son el principal rubro neto del Gasto Público donde 28 de cada 100 $ que gasta la Administración Central –casi una tercera parte– se destinan al pago de estos servicios y, como dijimos, no todos se abonan.

Ergo, los intereses son el principal rubro del gasto del Estado y, consecuentemente, el principal factor determinante del Déficit Fiscal. Ante lo cual, la única respuesta de la administración Macri frente a este macro-problema de la deuda es seguir tomando más Deuda como lo dijo luego de las elecciones. Sin esta política institucional de gobernar con deuda la administración Macri perdería automáticamente tanto su estabilidad financiera como su estabilidad política.

* Licenciado en Administración y Finanzas y experto en Deuda Pública y Externa.

Fuente: stripteasedelpoder

24 de septiembre de 2017

MEGA ENDEUDAMIENTO DEL BCRA



"La sangría financiera por estos servicios de intereses del BCRA configura un verdadero agujero negro en las finanzas del Estado Argentino, nunca ha ocurrido a este nivel en la historia financiera de nuestro país y no se tiene conocimiento que una situación análoga se dé hoy en otras partes del mundo con la misma magnitud".


MEGA-ENDEUDAMIENTO DEL BANCO CENTRALLic. Héctor L. GIULIANO
 
La deuda del Banco Central (BCRA) por Lebac  al 31.8 pasado – según acaba de ser informada por la entidad – supera ya la cifra récord histórica de un billón de pesos (1 B$), equivalente a unos 60.000 MD (Millones de Dólares).

Esta deuda constituye la mayor parte de la deuda cuasi-fiscal o propia del BCRA, que se denomina así para diferenciarla de la Deuda Pública del Estado Central o del Tesoro Nacional, que es la Deuda Fiscal (una deuda que a su vez pasa hoy los 300.000 MD y se computa por separado).

El monto de la deuda por Lebac – Letras a muy corto plazo del BCRA (la mayoría con vencimientos a 30-35 días) – se renueva en forma virtualmente total e incluso se incrementa aún más todos los meses a través de subastas en las que participan sólo una decena de bancos que conforman un oligopsonio local (monopolio de pocos compradores de estos títulos, que lo hacen por cuenta propia y/o por cuenta de terceros).

El monto acumulado de los pasivos por Lebac supera hoy la Base Monetaria (BM) de la Argentina – dinero circulante más cuentas corrientes en pesos - que es de 838.400 M$ (Millones de Pesos, equivalentes a 48.300 MD).

Esta situación es tan grave como insólita ya que el BCRA paga intereses por estas Lebac a una tasa promedio del orden del 27 %, lo que significa la sangría financiera de unos 270.000 M$ por año; solamente en concepto de intereses ya que el capital o principal de las obligaciones, como dijimos, se renueva en forma prácticamente total.

Hace pocos días, el presidente del BCRA, Sturzenegger, se lamentó en un discurso de que el gobierno kirchnerista hubiera gastado innecesariamente 11.200 M$ entre el 2008 y el 2015 para persistir en la emisión de billetes de 100 $ sin pasar a billetes de mayor denominación pese a la inflación creciente que ocultaba. Pero el mismo titular paga hoy 270.000 M$ por año en concepto de intereses solamente por Lebac.

Esta suma de intereses significa un promedio de 740 M$ por día, que es un importe semejante al de los intereses que el Tesoro paga paralelamente por su Deuda de la Administración Central (250.000 M$/año = 700 M$/día,  según Presupuesto 2017).

La sangría financiera por estos servicios de intereses del BCRA configura un verdadero agujero negro en las finanzas del Estado Argentino, nunca ha ocurrido a este nivel en la historia financiera de nuestro país y no se tiene conocimiento que una situación análoga se dé hoy en otras partes del mundo con la misma magnitud.

El stock de las Reservas Internacionales de la Argentina – siempre en base a los últimos datos al 31.8 – es de 48.900 MD. Pero tales reservas no son propias porque no fueron compradas con recursos genuinos del BCRA ni con fondos provenientes de la Tesorería sino con emisiones de Deuda:

a) El BCRA imprime dinero sin respaldo para comprar divisas que pasan a formar parte de las reservas pero luego absorbe ese dinero colocando Lebac entre el grupo de bancos que maneja el negocio de estas letras a través de su carta extorsiva de exigir mayores tasas de interés a cambio de no desplazarse hacia la compra de dólares.

b) El BCRA acepta así pagar tasas de interés altas y crecientes por esas Lebac, que renueva todos los meses y que en los últimos tiempos ha venido aumentando a razón de un punto porcentual promedio cada mes (tomando como referencia la tasa a 30-35 días de plazo): 25.5 % el 15.7, 26.5 % el 15.8 y actualmente más del 27 % en las operaciones que el Banco realiza en el Mercado Secundario. Siendo que los importes de letras que vencieron en las dos últimas subastas fueron de 535.000-530.000 M$ por vez (con un pago de intereses que, según el mix de vencimientos, está entre 14.000 y 12.000 M$ por mes).

c) Con los pesos emitidos el BCRA compra dólares en el Mercado y luego es el mismo BCRA el que retira esos pesos del Mercado para contraer la Base Monetaria, que aumenta precisamente con estas grandes emisiones de papel moneda.

d) Todo esto significa que el BCRA compra Reservas con Deuda: el stock de las reservas es actualmente superior a los 50.000 MD pero el stock de letras que sirvieron para comprar dichas reservas equivale a los 60.000 MD.

e) Con este método de emisión espuria de dinero el BCRA compra dólares en el Mercado, que son divisas que provienen básicamente de dos fuentes: liquidación de exportaciones (en su gran mayoría agropecuarias) e ingresos por desembolsos de Deuda Externa (deuda contraída casi toda por el Estado Central y también – en menor medida - por colocaciones de deudas en el exterior de Provincias y Empresas Privadas).

f) Se da así la paradoja que cuando el gobierno contrae deuda externa con terceros – acreedores privados y organismos financieros internacionales – se produce, al menos en lo inmediato, un doble endeudamiento porque la gran mayoría de esos fondos se destina a cancelar vencimientos renovando íntegramente las obligaciones originales (pago sistemático y total de deudas con nuevas deudas) pero además las divisas que transitoriamente se retienen como reservas del BCRA dan lugar a la emisión de dinero antes citada  y esta emisión excedente deriva en su absorción con Lebac, lo que implica que parte de la Deuda Externa del Tesoro termina así dando lugar a una paralela Deuda Interna del BCRA.
Esto último es particularmente grave en el caso de los préstamos de organismos multilaterales de crédito – como el BID, el Banco Mundial y la CAF – con los que el gobierno sigue contrayendo préstamos en moneda extranjera para financiar obras públicas y de infraestructura que se pagan mayormente en pesos (carreteras, escuelas, hospitales, centros turísticos y hasta planes sociales), lo que constituye un despropósito; un despropósito que sirve para aumentar artificialmente el stock de reservas con deuda.

g) Recientemente, el BCRA comenzó a elevar también las tasas de interés de las Lebac a plazos mayores a 35 días (que constituyen más de la mitad del total) para tratar de mejorar la curva de rendimientos de los tomadores de letras y buscar con ello diferir un poco la asfixia financiera por la enorme masa de vencimientos mensuales que tiene, pero esto no cambia el fondo de la cuestión porque encarece más aún los intereses para todos los plazos.

En el marco de su política de Gobernar con Deuda, el gobierno Macri – a través del BCRA – ha venido aumentando su pasivo cuasi-fiscal tanto o más que la deuda fiscal o del Tesoro: el saldo de Lebac era de 282.100 M$ a fin de 2014, pasó a 416.900 M$ a fin del 2015, ascendió a 698.400 M$ a fin de 2016 y actualmente pasa el billón de pesos: 1.030.700 M$.

Los intereses a pagar sobre este monto de endeudamiento son el subproducto lógico del costo que la administración macrista paga a los capitales financieros para que – estabilidad cambiaria mediante – estos fondos especulativos, internacionales y locales, sigan obteniendo tasas de ganancia en la Argentina que son las más altas del mundo.

Paradójicamente, el mismo presidente que desde que asumió se la pasa pidiendo aumento de las Inversiones Extranjeras Directas (IED) es el mismo que ofrece las mejores tasas alternativas de rentabilidad financiera gracias al negocio de especulación que se administra desde el BCRA y en coordinación con la banca privada.

Con el argumento de contener la Inflación por medio de la suba de las Tasas de Interés el BCRA atrae capitales golondrina que usufructúan el negocio financiero que se alienta y organiza desde el propio Estado y a costa de la usura creciente que pesa así sobre las Finanzas Públicas.

El mantenimiento del lucrativo arbitraje privado entre tipo de cambio y tasa de interés ("carry trade" o bicicleta financiera) hace que las divisas que ingresan presionen sistemáticamente a la baja del dólar, con lo que el mecanismo se retroalimenta: a mayor tasa de interés del BCRA, mayor ingreso de dólares financieros y, consecuentemente, más oferta de divisas que entran al mercado, manteniendo así la tendencia a la baja en el tipo de cambio y presionando adicionalmente de nuevo sobre las tasas de interés de referencia (27 % por Lebac y 26.25 % por Pases Pasivos).

Con el agravante que hoy las tasas de las letras son cada vez más positivas frente a la inflación – al menos, frente a la inflación proyectada – y atraen así también capitales locales en pesos.

Toda esta enorme masa de dinero que el BCRA retrae de la circulación vía Lebac tiene, entre otras, tres consecuencias particularmente graves para la Economía Argentina:

1. Aumenta la deuda cuasi-fiscal y las sumas extraordinarias por intereses a pagar.

2. Estimula en forma perversa el desvío de dinero de los negocios productivos a los especulativo-financieros. Y

3. Disminuye el quantum de dinero prestable por los bancos privados y oficiales (que también participan en gran medida en el sostén de las compras y los stocks de Lebac) y con ello disminuye también el destino productivo del Crédito, aumenta su costo y sus consecuencias recesivas se transmiten a la Economía Física o Real.

Lo que ocurre es que, en definitiva, todo esto es parte de la misma cuestión de fondo: el gobierno Macri es un gobierno total y absolutamente deuda-dependiente, es decir, una administración de gobierno sostenida por el capital financiero-bancario a través del aumento sistemático de la Deuda Pública y sus servicios.

Si dejase de pagar a sus acreedores ese diezmo laico de los intereses usurarios que abona corre el riesgo cierto de que los capitales especulativos se desplacen de las letras a los dólares y con ello se tenga que blanquear la Crisis de Deuda existente, con la pérdida consiguiente de estabilidad financiera y política del gobierno.

El BCRA declara que actualmente rige un tipo de cambio flotante pero esto no es estrictamente cierto: es un eufemismo que enmascara la realidad de su intervención indirecta pero constante sobre la oferta de dólares, que se regula a través de la Tasa de Interés; por lo que, en los hechos, no existe verdadero Mercado Libre de Divisas.

La finalidad primaria del aumento de las tasas oficiales de referencia – que constituyen el piso de las tasas de interés del Mercado – no sería entonces el freno de la Inflación sino el mantenimiento de un retraso cambiario, que es la principal herramienta que el gobierno Macri puede mostrar a los acreedores para garantizar el creciente gasto corriente por el pago de los intereses actuales y de los intereses adicionales que se van sumando por las nuevas deudas en moneda extranjera (externas y locales) que contrae.

El gobierno Macri, metido cada vez más en la encerrona financiera de una trampa de deuda perpetua – fiscal y cuasi-fiscal – trata de sostener así el altísimo costo que le permita llegar a las elecciones parlamentarias del 22.10 sin nuevos desequilibrios cambiarios, pagando para ello las más altas tasas de interés posibles mientras vende a la opinión pública un discurso de expectativas contradicho con las realidades económicas y financieras de la Argentina.

Es el costo financiero que el Macrismo está pagando para lograr mejor posicionamiento propio y más alianzas con la partidocracia que le permitan alcanzar las mayorías mínimas que necesita en el Congreso para aprobar los planes de ajuste y reformas estructurales que los acreedores le exigen para poder sostener los servicios crecientes de la Deuda Pública.

Buenos Aires, 9.9.2017 

19 de septiembre de 2017

¿Cuánto debe EE.UU.?


¿Qué es la deuda estatal de EE.UU.? ¿En qué consiste y cómo ha evolucionado durante los mandatos de los últimos presidentes norteamericanos?



Click en la imagen para ampliar

27 de agosto de 2017

Deuda USA: Casi 20 billones


Reloj de la deuda (actualizado)
http://www.usdebtclock.org/



EE.UU. quedará al borde del caos si su Congreso no eleva el techo de deuda antes de octubre
Agosto 26, 2017

Si el Gobierno de EE.UU. no consigue su objetivo, el Tesoro de ese país solo podrá afrontar el 23 % de sus obligaciones en octubre.

El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Steven Mnuchin, se enfrenta una situación complicada —que se puede volver aún más difícil en poco más de un mes— si no consigue que el Congreso de su país eleve el techo de deuda de EE.UU. antes de octubre.

En ese caso, perdería su paraguas legal para continuar con el endeudamiento necesario para balancear los gastos estatales norteamericanos, que son mayores que sus ingresos. Ante este cuadro, el Bipartisan Policy Center considera que los legisladores deberían “actuar” si pretenden “garantizar que todas las obligaciones sean pagadas en su totalidad y a tiempo”.

El propio presidente de EE.UU., Donald Trump, presiona para conseguir esa modificación pero, si el Congreso no avanza esa propuesta, Washington tendrá un déficit de 80.000 millones de dólares en octubre, lo que significa que no podrá asumir el 23 % de sus obligaciones de ese mes y su economía sufriría las consecuencias.

La opción que maneja Mnuchin es elegir qué pagar. Ante el peor escenario, cumpliría con los tenedores de bonos, los beneficiarios del Seguro Social y del ‘Medicare’, los militares, los contratistas de defensa y los programas de educación por un total de 267.000 millones de dólares. Esa decisión afectaría a los salarios de los trabajadores federales, los beneficios de los veteranos y los subsidios de salud, entre otras partidas.
Republicanos, con confianza

Aunque el Partido Republicano confía en conseguir su objetivo en el Congreso, aún no están seguros de cómo hacerlo, por lo que no descarta que el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, y el líder de la mayoría en el Senado, Mitch McConnell, deban convencer a los demócratas de la necesidad de llevar a cabo esa modificación.

El inquilino de la Casa Blanca también ha cuestionado la dilación en resolver el tema y el problema que tendrían con los representantes del Partido Demócrata: “Podría haber sido tan fácil ¡Ahora es un desastre!”.

RT

Fuente: http://www.laverdadoculta.com.ar/2017/08/eeuu-quedara-al-borde-del-caos-si-su.html