15 de junio de 2018

El nuevo Stand-by del FMI



"El Fondo cumple el rol fáctico de auditor externo para garantizar a los acreedores el cobro de los servicios de intereses de la Deuda de los Países Deudores sin liquidez ni solvencia para poder cumplir con sus obligaciones, como es el caso de la Argentina..."



ROJA SOBRE EL ENDEUDAMIENTO MACRISTA Y LA VERDAD SOBRE EL ENORME "STAND-BY" DEL FMI, 

DEUDA DEL BANCO CENTRAL E INTERVENCIÓN DEL FMI 
Por Héctor GIULIANO (10.6.2018)

Ante la ineptitud, la descoordinación y la corrupción de una gestión de gobierno que no da pie con bola en materia de Finanzas del Estado y está llevando su endeudamiento público a límites inmanejables, los acreedores de la Deuda han pedido la intervención de las Cuentas Nacionales por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI). 

El Fondo cumple el rol fáctico de auditor externo para garantizar a los acreedores el cobro de los servicios de intereses de la Deuda de los Países Deudores sin liquidez ni solvencia para poder cumplir con sus obligaciones, como es el caso de la Argentina. 

Desde su asunción en Diciembre de 2015 el presidente Macri está dedicado a Gobernar con Deuda y ha convertido el Endeudamiento no sólo en la pieza central de su administración sino, a la vez, en la base de su supervivencia financiera y política. 

La administración macrista – en su tercer año al frente del Ejecutivo – sigue vendiendo a la opinión pública anuncios y expectativas a falta de poder mostrar resultados de mejoras concretas en cuanto a Inflación, Tipo de Cambio, Tasas de Interés, Precios/Tarifas racionales de Servicios Públicos, Déficit Fiscal, Inversión, Producción y Consumo, Balanza de Pagos, Salarios Reales, Jubilaciones/Pensiones y Asistencia Social, etcétera.

Esta patética falta de resultados financieros y económicos, unida al detonante de la Crisis de Deuda cuasi-fiscal del Banco Central (BCRA) y a la falta de capacidad de gobierno para manejarla explica el pedido de asistencia urgente al FMI, con la consecuente intervención directa del organismo en el control de las Cuentas Públicas.

SALVATAJE DEL BCRA

Comúnmente los préstamos del FMI al Gobierno Nacional se conceden para cubrir desequilibrios del Tesoro Nacional de corto plazo, esto es, déficits de los gobiernos de turno frente a coyunturas desfavorables de Balanza de Pagos vinculadas al Déficit Fiscal.

Pero, en este caso, se da la peculiaridad de que el crédito stand-by que se solicita con carácter de urgente no tiene la finalidad primaria de cubrir problemas de la Tesorería sino el agujero negro financiero de la Deuda a corto y cortísimo plazo del BCRA por Lebac y Pases Pasivos, esto es, que el pedido urgente al Fondo es para salvar el Déficit cuasi-fiscal del Estado. 

Para ello, el gobierno Macri necesita contar con una masa de divisas muy importante a los efectos de mostrar a sus acreedores que dispone de la ayuda internacional necesaria para poder responder a una eventual salida generalizada de los capitales golondrina que operan en el país – como ya se ha producido en los últimos dos meses – y/o garantizarles su permanencia sin sobresaltos.

Estos fondos de inversión especulativos lucran hoy en la Argentina con los márgenes de ganancia por arbitraje entre tipo de cambio y tasas de interés más altos del mundo. 


Un préstamo Stand-by de 50.000 MD cubre esta necesidad de garantía sobre el enorme stock de letras del BCRA (las Lebac) y respalda a la vez la posibilidad de su conversión gradual a títulos de mayor plazo, sean propios o del Tesoro Nacional. 
Pero sobre todo ayudaría al gobierno Macri a sostenerse en el poder hasta la terminación de su mandato a fines del 2019, tanto por la Crisis de Deuda del BCRA como por la paralela crisis subyacente de la Deuda del Gobierno Central, que es uno de los objetivos reconocidos por altos funcionarios de la propia administración macrista, como el Ministro de Finanzas Luis Caputo y el Jefe de Gabinete Marcos Peña. 

Al 31.5 el monto de las Reservas Internacionales (RI) Brutas del BCRA es de 50.100 MD pero estas reservas han sido compradas con Deuda, una deuda que aumenta el Pasivo del Banco cada vez más, que dispara un incremento astronómico de los Intereses a Pagar y que compromete con ello su existencia como Banco: son 1.21 B$ (= 48.700 MD) de Lebac y 96.900 M$ (= 3.900 MD) de Pases Pasivos netos ; en total 1.3 B$ (= 52.600 MD). 

Paradójica o sintomáticamente, la macro-devaluación producida en las últimas semanas ha servido para licuar gran parte de estos pasivos del BCRA en pesos cuando se los mide en dólares: al 30.4 el stock de Lebac y Pases era casi como ahora, de 1.38 B$ - que al tipo de cambio entonces vigente (20.6917 $/US$) equivalía a 66.600 MD: 1.33 B$ de Lebac (= 64.100 MD) más 52.200 M$ (= 2.500 MD) de Pases Netos. 

Esto implica una relevante licuación de la extraordinaria masa de deuda por Lebac y Pases del Banco – una masa de obligaciones que están en pesos – traducida a dólares, como derivado de la fuerte devaluación que se ha registrado en los últimos dos meses, que equivale así a unos 14.000 MD (66.600 – 52.600).

El cálculo de reservas propias del BCRA, sin embargo, es muchísimo menor al saldo de las reservas brutas del Banco, dando incluso un balance real muy negativo. 

Y esto es sumamente grave porque los tenedores privados de Lebac y Pases Pasivos – dado su cortísimo plazo - pueden trasladarse muy rápidamente a dólares.

El monto del préstamo stand-by, que originariamente se cifraba en unos 30.000 MD, se ha extendido a 50.000 MD, lo que constituye un crédito récord histórico para la Argentina y para el propio FMI, cosa que denota la gravedad de la situación argentina. 


Y a esto se agrega un conjunto de otros préstamos de Organismos Multilaterales de Crédito (OMC) por 5.650 MD más, acordados con el Banco Mundial (BM ó BIRF), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Corporación Andina de Fomento (CAF).

Estos créditos, a su vez, se suman a los 2.000 MD girados días pasados por el Banco de Pagos Internacionales (BIS) de Basilea, una entidad que está integrada por los principales bancos centrales del mundo, y a dos operaciones de préstamos Repo – por otros 2.000 MD – contraídas con los Bancos HSBC y Credit Suisse.

El propósito conjunto del paquete de préstamos del FMI y los OMC es producir un blindaje de las reservas internacionales del BCRA que permita contener una salida masiva de dólares como la que se ha venido produciendo por la corrida cambiaria de los últimos dos meses; que le ha costado al Banco la pérdida de unos 12.000 MD (algo más que el 20 % de sus reservas totales).

CRISIS DE LA DEUDA CUASI-FISCAL

El BCRA fue metido durante la gestión Macri-Sturzenegger en un callejón sin salida debido a la enorme bola de nieve de la deuda en Lebac. 

Este sobre-endeudamiento mayúsculo e irresponsable, producido fuera de toda capacidad de repago del Banco y realizado a los fines de sostener la Política Cambiaria de Dólar Barato con altas Tasas de Interés, ha llevado a la mayor sangría financiera de la Historia Argentina: el BCRA tendría que afrontar hoy el pago de más de 450.000 M$ de intereses anuales (una cifra superior a los intereses que paga el Tesoro Nacional), lo que implica erogaciones de unos 35.000 M$ por mes.

La extrema gravedad de la situación del BCRA – que es la que en realidad ha movido el pedido de urgencia para salvar al Banco de lo que el propio FMI califica como quiebra técnica – ha obligado tradicionalmente a pensar en la alternativa de conversión de las Lebac en títulos de más largo plazo dado que hoy poco más de la mitad del stock de 1.2 B$ de esas Lebac está colocado a 30 días (sin contar los vencimientos de Leliq – que son letras a 7 días – y de los Pases Pasivos, a 1 y 7 días). 

Una suerte de nuevo Plan Bonex 1989 pero con la particularidad que sería voluntario y no compulsivo como aquél.

Esta posibilidad de alargamiento de los plazos hoy está inhibida por la presión extorsiva de los tenedores especulativos de Lebac y Pases, que exigen al BCRA más tasa para no irse al Dólar: la constante amenaza de pasar por el Escritorio para renovar los vencimientos o pasar por Caja para cobrarlos en efectivo.

El Banco elevó sus tasas de interés antes del último vencimiento mensual de Lebac (la subasta del día 15.5 pasado) llevándolas del 27.25 al 40 % anual pero con ello no frenó totalmente la salida de dólares – que siguen mermando las reservas internacionales – y fue forzando sucesivas intervenciones del propio BCRA y/o de Bancos Oficiales (con el BNA-Banco Nación Argentina a la cabeza) para poder seguir sosteniendo el tipo de cambio a menos de 26 $/US$. 

Este drenaje imparable de costos en divisas por salida de dólares y costos financieros en pesos por pago de altísimas tasas de interés llevó al BCRA a un punto crítico y ello explica el por qué del llamado desesperado del presidente Macri al FMI y al gobiernos de los Estados Unidos para que le habiliten de urgencia un salvataje del Banco y, a la vez, el sostenimiento artificial de su gobierno frente a la nueva crisis financiero-cambiaria en que la propia administración Macri – por sus errores y por su complicidad en el negociado de las Lebac, no por herencia recibida – se encuentra metido y sin capacidad de resolverla. 

Es por eso que este mega-préstamo pedido al FMI no es para equilibrar las Cuentas Públicas – más allá de las economías presupuestarias recesivas de rigor que el Fondo exige en estos casos – sino para salvar de la quiebra técnica al BCRA.

LA PROPUESTA DEL FMI

Dada la incapacidad y la connivencia del funcionariado macrista – y del propio presidente como Jefe de Gobierno – para manejar el problema de la crisis de endeudamiento cuasi-fiscal que esta administración ha generado, los acreedores financieros del Estado decidieron poner manos a la obra e impusieron la intervención directa del FMI sobre las Cuentas del Estado Argentino (siempre bajo la hipócrita expresión de que se trata de un supuesto “plan argentino” que el Fondo analiza y aprueba). 

Un plan que cumpla la doble función de dar salida a la crisis por sobre-endeudamiento del BCRA y que permita al gobierno Macri llegar al fin de su mandato en 2019. 

El encargado de haber dado a conocer estas pautas del FMI parece haber sido el Ministro de Finanzas, Luis Caputo: 

a) El Tesoro Nacional – con la ayuda del FMI - se iría haciendo cargo paulatinamente de cancelarle al BCRA las Letras Intransferibles que el Banco tiene en su poder como producto de la Política Kirchnerista de Pago sistemático de Deuda Externa con Terceros (Acreedores Privados y OMC) utilizando Reservas del BCRA (letras que hoy totalizan 67.100 MD). 
b) Estos pagos el Tesoro los efectuará en Pesos, no en dólares, que el BCRA utilizará para recomprar parte de sus pasivos en Lebac. 
c) El procedimiento significaría un canje indirecto de Lebac por Bonos del Tesoro, ya que el gobierno cancela las Letras Intransferibles con pesos, el Banco usa ese dinero para cancelar Lebac con los tenedores y la Tesorería repone – antes o después – los fondos usados apara pagarle al BCRA con la emisión de nuevos Títulos Públicos, es decir, colocando más Deuda.d) Paralelamente, el BCRA dejará de financiar con emisión monetaria a la Tesorería a través de sus Adelantos Transitorios al Gobierno Nacional, que hoy suman 530.400 M$ (= 21.300 MD). 
e) El BCRA iría así reduciendo gran parte de su Activo y, como contrapartida, también bajaría su Pasivo – por Lebac, Leliq y Pases – se supone en la misma proporción. 
f) El Tesoro, carente de fondos propios como para rescatar las Letras Intransferibles en poder del BCRA, se fondearía para ello no sólo en la asistencia del FMI sino, sobre todo, con la colocación de nuevos Bonos Públicos, esto es, aumentando adicionalmente su Deuda Fiscal. 


De esta manera – aunque gradualmente - se producirían tres cosas a la vez:

1. El traspaso de la deuda cuasi-fiscal del BCRA en Lebac a nuevos títulos fiscales del Tesoro, a mayor plazo (alargamiento de los vencimientos). 
2. La descarga o “sinceramiento” financiero-contable del BCRA por eliminación gradual de las Letras Intransferibles en el Activo y del mega-stock de Lebac en el Pasivo. 
3. El aumento adicional de la Deuda Pública del Estado Central no sólo por la colocación de nuevos Bonos para canje de las Lebac sino además por la nueva Deuda Externa contraída con el FMI. 


El Presupuesto 2018 prevé un aumento de la Deuda Pública de 46.500 MD, a los que se sumarían ahora el monto extra-ordinario de Nueva Deuda por el préstamo Stand-by de 50.000 MD y otro monto, a determinar, derivado del traspaso de los pasivos de Lebac del BCRA, esto es, por el pasaje de la deuda cuasi-fiscal del Banco a deuda fiscal del Tesoro (ya que las Lebac no están registradas como tales). Sin contar con las nuevas ayudas de los OMC, del BIS de Basilea y de los Bancos Privados. 

Empero, como el crédito del Fondo es – por definición – un préstamo contingente, es decir, que se lo computa como Deuda a medida que se lo utiliza; y como el reemplazo indirecto de las Lebac por Bonos del Tesoro a mayor plazo es gradual, los resultados no estarían rápidamente a la vista.

Dicho con otras palabras: que la ayuda del FMI es para que el Estado Central se endeude dos veces: una, por los 50.000 MD del préstamo Stand-by con el Fondo; y otra, por los Bonos adicionales que emita para fondear el rescate indirecto de la Lebac.

Si el primer desembolso del FMI – previsto para el 20.6, por 15.000 MD (un 30 % del total acordado) – se destinase a recomponer, reforzar para la venta y/o garantizar las reservas del BCRA, puede suponerse que el resto del préstamo se utilice como crédito puente para cubrir el bache entre rescate de las Letras Intransferibles y colocación de nueva Deuda del Tesoro. 

Pero esto último es hipotético dado que está sujeto al conocimiento de los términos del acuerdo con el Fondo, que hasta ahora se desconocen.

CONCLUSIONES PRELIMINARES

Hablamos de conclusiones preliminares porque hasta el momento sólo se conoce el anuncio oficial de la conferencia de prensa Dujovne-Sturzenegger, puesto que el Acuerdo con el FMI todavía no está firmado y – gestiones secretas mediante (no negociaciones) – falta todavía esperar la letra chica del convenio que se suscriba.

Lo que estamos viendo sería algo tan claro como infantil: la idea de vender la imagen de que ahora el FMI es bueno, que nos ayuda y que el gobierno Macri presenta su plan argentino que el Fondo analiza y luego le aprueba. Y lo aprueba justamente porque da la casualidad que está perfectamente en línea con sus recomendaciones del Informe Cardarelli de Diciembre 2017. 

Es la forma de salida en que el presidente Macri ha caído – en la mitad de su gestión – por culpa de su Política irracional de Gobernar con Deuda (sobre-endeudamiento del Tesoro y paralelo sobre-endeudamiento del BCRA), por su irresponsabilidad en el manejo de las Finanzas Públicas y por la ineptitud suya y de su funcionariado superior (bajo conflicto de intereses) en el manejo de las decisiones de gobierno. 

Y así es como sigue aumentando la Deuda Pública de la Argentina.

Lic. Héctor L. GIULIANO 

23 de mayo de 2018

Ineptitud, corrupción, y deuda


“CRISIS DE DEUDA DEL BANCO CENTRAL”
Por Héctor GIULIANO (19.5.2018)

Héctor Giuliano



La corrida contra el Dólar – no contra el Peso – que hasta ahora hizo perder unos 10.000 MD (1) de Reservas Internacionales (RI) al Banco Central (BCRA) en dos meses – tuvo la semana que pasó un desenlace extraordinariamente favorable para los capitales especulativos que operan en el Mercado de Lebac – Primario y Secundario – dado que el gobierno Macri renovó 616.000 M$ del mega-vencimiento de letras del día 15.5 y emitió incluso otros 5.000 M$ de letras nuevas otorgándoles a los acreedores tasas de interés que son récord en la Argentina y en el Mundo.


Esto se logró – un éxito según los funcionarios macristas - a un costo financiero altísimo porque el BCRA elevó sus tasas de interés por las Lebac del 26-27 % anual que había pactado el mes de Abril al 40 % que reconoció este mes de Mayo, para los plazos que en su gran mayoría van de los 36 a los 63 días.

Las nuevas colocaciones se hicieron en línea con las tasas de rendimiento que el propio BCRA venía pagando en los últimos días en el Mercado Secundario, con la importante participación paralela de los bancos oficiales y del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES en la compra de letras – de modo que el gobierno habría rescatado así más de 60.000 M$ de Lebac durante la crisis cambiaria de las últimas semanas.

Esto es, que se pudo reducir una parte de la masa de vencimientos del 15.5 apelando al rescate anticipado de obligaciones en letras, y ello – como en los tiempos del Kirchnerismo – se hizo a costa de un significativo aumento adicional de la Deuda intra-Estado.

Fue así que el mega-vencimiento – que era de unos 680.000 M$ para el 15.5 – se presentó disminuido para el martes 15.5 a los 616.000 M$ citados, que fueron motivo del re-endeudamiento con la licitación de ese día.

Cabe recordar, además, que simultáneamente con estas obligaciones cuasi-fiscales de corto plazo el BCRA debe otros 300.000 M$ por Pases Pasivos, que son operaciones a sólo 1 y 7 días de plazo; y que se remuneran con el mismo nivel de tasas de referencia.

Al 15.5 – última información oficial disponible - el stock de todos estos pasivos de corto y cortísimo plazo del Banco por Lebacs y pases era así superior a 1.5 B$.

CUADRO DE SITUACIÓN 

Como producto de la maniobra extorsiva de los grandes tenedores financieros de las Lebac y Pases Pasivos por arbitraje entre Tipo de Cambio y Tasas de Interés – me das mayor tasa o me paso al dólar, aumentando la corrida cambiaria y su traslado a precios – el BCRA sufrió el efecto combinado de la tríada de variables especulativas clásicas y relacionadas entre sí de tipo de cambio, tasas de interés e Inflación:

  1. aumento del dólar por la fuerte baja de reservas derivada de la salida de capitales que estaban colocados en pesos en letras del BCRA y en letras/bonos del Tesoro, que se vendieron abruptamente y tales fondos en pesos fueron a la compra de dólares, 
  2. aumento de las tasas de interés de las Lebac y del corredor de pases por parte del BCRA para intentar retener las colocaciones en Lebac y frenar con ello el aumento del dólar (cosa que no se logró totalmente), lo que implica un encarecimiento mayúsculo de los pagos de intereses para los nuevos títulos emitidos, y 
  3. incremento adicional de la Inflación por traslado a precios de la devaluación del peso, del brutal incremento de las tasas de interés y del paralelo aumento que se está produciendo de los precios en general y de los Precios/Tarifas de Servicios Públicos en particular. (2)
La corrida cambiaria hacia el dólar y la consiguiente suba de las tasas de interés del BCRA provocó un importante doble efecto a raíz de estas operaciones porque: por un lado, se produjo un pérdida de reservas internacionales – que son los principales Activos del Banco – y por otro lado, se dio una reducción del stock de Lebac (aunque muy relativa porque no todos los pesos que salieron de títulos públicos provenían de letras del BCRA); pero simultáneamente se registró un fortísimo aumento del pago de intereses por las Lebac - que son los principales Pasivos del BCRA – con lo que aumentaron extraordinariamente los Intereses a Pagar por el Banco (Pérdida por Intereses Pagados).

El BCRA paga anualmente unos 350.000 M$ por concepto de Intereses de las Lebac y ahora – de mantenerse el brutal aumento de las Tasas de los últimos días, que fueron llevadas del 27.25 al 40 % anual, podría pasar a 450.000 M$, es decir, unos 100.000 M$ más.

Prorrateado por 12 meses, esto significa que de aquí a la próxima licitación mensual de Lebac los tenedores de las letras – que en conjunto cobran unos 25.000 M$ de intereses por mes pasarían a ganar un adicional de otros 8.000 M$ en sólo 30 días.

...niveles de endeudamiento cuasi-fiscal (del BCRA) y gastos públicos por servicio de intereses absolutamente insostenibles...

Son niveles de endeudamiento cuasi-fiscal (del BCRA) y gastos públicos por servicio de intereses absolutamente insostenibles para cualquier administración normal del Estado; y que, como agravante, se suman a los del Tesoro Nacional. (3) 

Como el Gobierno Central y el BCRA son dos caras de una misma moneda en materia de endeudamiento del Estado los efectos monetarios y cambiarios se reflejan simultáneamente en las cuentas respectivas.

Con un importante fenómeno, que se está produciendo y no parece advertirse adecuadamente: que estas cuentas (fiscales y cuasi-fiscales) tienen un sesgo relativamente favorable – medidas en dólares – porque producen una licuación de la deuda en pesos mientras preservan el valor de las obligaciones contraídas en moneda extranjera y/o atadas a cláusulas de indexación por tipo de cambio. 

Siendo importante destacar que la mayoría de la Deuda en Pesos está contraída como Deuda intra-Estado y, por ende, el perjuicio por esta desvalorización – siempre expresada en dólares – le cae al propio Estado (con el FGS de la ANSES, Bancos Oficiales y otros Entes Públicos a la cabeza).

Las consecuencias de estos movimientos en el tipo de cambio y las tasas de interés, por ende, no son neutras en la estructura de la Deuda Pública y no lo son particularmente en el caso del BCRA, donde presentan incluso variantes especiales.

En efecto, como las Reservas están compradas con Deuda (Lebac) estas operaciones serían teóricamente compensatorias – por disminución simultánea de activos y pasivos – pero, en su conjunto, tuvieron una importante y paradojal incidencia en el cuadro financiero-contable del BCRA, sobre todo en lo tocante a la citada licuación de pasivos en pesos, visible cuando se los expresa en dólares equivalentes. (4)

CONDICIONANTES FINANCIEROS DE LA POLÍTICA ECONÓMICA

El BCRA no aumenta la Tasa de Interés para contener la Inflación sino para controlar la cotización del Dólar.

De hecho, el extraordinario aumento de las tasas y la venta de reservas no influyó contra el aumento de Precios sino, por el contrario, se sumó a la Inflación creciente, por vía del costo financiero y el traslado parcial de la devaluación a precios, llevando el desequilibrio muy por encima de la Meta de Inflación del 15 %, hoy con una inflación real del 24-25 % anualizada.

...la inflación de precios le sirve al gobierno por partida doble: para bajar los ingresos reales de los trabajadores, la clase pasiva y los planes sociales mientras que sus ingresos no quedan afectados gracias al efecto del impuesto inflacionario

Más aún – como ya lo hemos explicado en otras oportunidades – la inflación de precios le sirve al gobierno por partida doble: para bajar los ingresos reales de los trabajadores, la clase pasiva y los planes sociales mientras que sus ingresos no quedan afectados gracias al efecto del impuesto inflacionario.

Por eso el gobierno Macri no lleva controles de precios y deja que masiva y sistemáticamente las empresas y comerciantes remarquen discrecionalmente los precios de bienes y servicios, contribuye a la inflación con el aumento de Precios/Tarifas de Servicios Públicos, de Presión Tributaria y de altas Tasas de Interés, factores todos ellos que son componentes determinantes e inmediatos en el aumento de los precios de la Economía.

Y el tipo de cambio, por devaluación del Peso frente al Dólar, junto con la tasa de interés es también el más usual, directo y deletéreo factor determinante de la Inflación Interna por traslado de la devaluación a los precios. 

Por otra parte, es necesario tener presente que estrictamente hablando no es cierto que el Tipo de Cambio en la Argentina sea hoy Libre y Flotante porque el BCRA lo regula directamente, si es necesario – con intervenciones vía venta de divisas, como lo ha venido haciendo en las últimas semanas – pero fundamentalmente lo regula a diario en forma indirecta, a través de la Tasa de Interés. 

Es por eso que la Tasa de Interés – que regula el BCRA – no tiene el objetivo primario de frenar la Inflación sino de regular la cotización del Dólar, que no es lo mismo.

Es parte del mecanismo que interactúa permanentemente coordinado desde el gobierno con el macro-negocio de los capitales especulativo-financieros o capitales golondrina, porque cuando el BCRA aumenta la tasa de interés atrae capitales externos y/o retiene los ya colocados en dólares – que sobrepasan la demanda de divisas y ayudan así a mantener baja su cotización – y, por el contrario, si baja la tasa de interés estos capitales migran según el tipo de cambio y aumentan la cotización del Dólar. Siendo el posterior traslado a precios (pass through) no el problema principal sino un problema derivado de lo anterior.

Y todo esto puede hacerse y se hace en sólo cuestión de horas o – como lo hemos visto en estos días pasados – con altibajos durante el correr de la misma jornada.

Dada la magnitud de las cifras en juego – que exceden la eufemísticamente llamada capacidad de fuego del BCRA para atender este tipo de corridas cambiarias – la Argentina no posee hoy reservas propias ni mínimamente suficientes para poder contener las operaciones de estos capitales buitre, que pueden distorsionar el funcionamiento de todo el sistema financiero en menos de 24 horas y con ello arrastrar a una crisis financiero-económica generalizada y también a la caída política del gobierno Macri. (5) 

El negociado básico de la Globalización Financiera reside esencialmente en el arbitraje entre Tipos de Cambio y Tasas de Interés, para lograr que – estabilizando el tipo de cambio para garantizar los valores monetarios de entrada y salida de capitales golondrina - esos capitales externos puedan obtener ganancias récord en el país cambiándose a pesos y colocándose a tasas que en la Argentina son un múltiplo de las internacionales. 

Pero las turbulencias vividas en las últimas semanas – y los mayúsculos negociados hechos al amparo del secreto de las informaciones oficiales en la materia – escaparon a la coordinación y control de las autoridades macristas, sea por ineptitud, por connivencia o por ambas cosas a la vez.

En estas circunstancias es explicable (que no es lo mismo que justificable) que el presidente Macri – frente al abismo que media entre las expectativas que trata de vender a la opinión pública y las crudas realidades que vive su Administración – haya decidido pedir asistencia financiera urgente al FMI y que éste, en su rol de auditor garante de los pagos del país a los acreedores del Estado, vaya a tomar la supervisión o monitoreo directo de la Política Financiera Fiscal de la Argentina.

FMI E INDEPENDENCIA DEL BCRA

La peculiaridad del urgente pedido de ayuda del gobierno Macri al FMI parece explicada más por la necesidad de salvataje al BCRA que al propio Tesoro Nacional, dado que éste ya viene llevando a cabo su programa gradual de ajuste fiscal – explícito y/o encubierto – desde que asumió el poder en Diciembre de 2015 – y que aparentemente no dependería de tal asistencia urgente para llegar a las metas fiscales (que ya fueron modificadas en línea con las exigencias del Fondo).

El BCRA, en cambio, se encuentra en la encrucijada de no poder hacer frente a la concentración de vencimientos de sus impresionantes deudas a corto y cortísimo plazo.

La irresponsabilidad total en el crecimiento descontrolado de la emisión de letras y pases pasivos, el sostén total de las reservas internacionales con las deudas a corto plazo en Lebac y el empapelamiento del Banco con Títulos Públicos impagables del Gobierno (herencia del gobierno Kirchner) y del mantenimiento de otra masa de créditos sin valor por Adelantos Transitorios al Tesoro (mantenida por la actual administración) han llevado a una situación crítica a la Institución. (6)

Las financieramente ruinosas licitaciones mensuales de Lebac - a costos astronómicos de pago de intereses para el Banco y para el Estado Argentino - los montos crecientes de tales vencimientos y los negociados calzados merced a toda una batería de disposiciones macristas dictadas a favor de los capitales especulativos, han llevado la situación del BCRA a esta situación insostenible.

En tales condiciones, el BCRA necesitaría paliar el estrangulamiento financiero absoluto que tiene por sus pasivos en letras y pases pasivos tratando de patear para adelante sus compromisos – idea de alargar los plazos de las Lebac que se renueven a más de 200 días, cuando hoy más de la mitad del stock está colocado a 30 días - y/o traspasar progresivamente la mayor parte de estos pasivos a corto y cortísimo plazo canjeándolos por Letras del Tesoro (Letes) o Bonos de la Deuda Pública, ambos a mayor plazo.

Sería una suerte de Plan Bonex (1989) pero no compulsivo sino voluntario. (7)

Sin embargo, para llevar a cabo una operación de este tipo se necesita una amplia y fuerte apoyatura financiera internacional y también acuerdos bilaterales con poderosos Fondos de Inversión externos – como los recientemente ingresados al país BlackRock y Templeton (con licitaciones de bonos BOTE armados de urgencia y aparentemente a pedido) – como así también el OK de los Países Desarrollados (empezando por los Estados Unidos) y de los Organismos Financieros Internacionales (con el FMI a la cabeza).

Y para ello sería coherente que la asistencia financiera pedida de urgencia por el presidente Macri para obtener un préstamo stand-by (que es un crédito contingente) de “alto acceso” o trámite rápido, no sea en la práctica para destinarlo al Tesoro sino al BCRA, a los fines que éste pueda garantizar así el proceso de conversión gradual de sus letras a otros títulos a más largo plazo o bien directamente a nuevos Bonos del Tesoro; y además para seguir sosteniendo artificialmente su desequilibrio financiero estructural.

Pero las combinaciones posibles sobre lo que pudiera ocurrir son múltiples y las conversaciones en curso son secretas, de modo que sólo cabe esperar a que tomen estado público los anuncios acerca de los arreglos cuando sean pactados en firme.

Mientras tanto, el BCRA afronta la angustia del próximo mega-vencimiento de Lebac del Martes 19.6, por un monto de 660.300 M$ (sobre un stock de letras de 1.11 B$), que equivalen hoy a 26.800 MD. Cifras tan conflictivas como inmanejables.

Una ayuda del FMI [...] pudiera salvar las apariencias del BCRA... 

Una ayuda del FMI de este tipo – reemplazando la Deuda cuasi-fiscal existente con Acreedores Privados por Deuda con el Organismo Internacional - pudiera salvar las apariencias del BCRA frente a su crisis estructural por Iliquidez e Insolvencia, pudiera servir para emparchar su situación financiero-contable con el préstamo externo y lo afianzaría en la idea de independencia del Banco con respecto al Gobierno.

ALGUNAS CONCLUSIONES

En base a los pocos dados oficialmente conocidos, en medio del tratamiento secreto de todas las informaciones ligadas a las operaciones en letras (Lebac/Leliq), Pases Pasivos (a 1 y 7 días) y Letras Overnight (de subsidio a los Bancos por menos de 24 horas), de los actores por las compras y salidas del país de divisas sin identificación de sus operadores, de falta de un censo de los acreedores por Lebac y de otros pasivos del BCRA, de los titulares de nuevos contratos de Dólar Futuro en los mercados Rofex y MAE, etc. es imposible sacar conclusiones en firme.

Sin embargo, algunas cosas irían quedando bastante claras hasta ahora:

  • La ayuda financiera de emergencia al FMI sería más para salvar de la quiebra técnica al BCRA que para auxiliar hoy al Tesoro. Y el Plan de Ajuste Fiscal que se impone es para que el Tesoro sostenga al BCRA y no a la inversa
  • El BCRA no defiende el valor del Peso sino el valor del Dólar, porque ésa es la moneda fuerte con la que se miden todas nuestras cuentas fiscales y cuasi-fiscales y consecuentemente, los niveles posibles de pago de intereses crecientes frente a la nueva Ola de Endeudamiento extraordinario que retoma el presidente Macri en el marco de su Política de Gobernar con Deuda.
  • Es coherente pensar que uno de los objetivos clave subyacente en todo este proceso sea una Devaluación gradual o progresiva del Peso bajo medidas recesivas que contengan el traslado de dicha devaluación a los Precios, de modo de ir logrando una baja generalizada de los salarios reales en dólares y del llamado Costo Argentino en general, a los fines de terminar garantizando una futura nueva Tablita Cambiaria – por convergencia entre incrementos del tipo de cambio e Inflación y aumento de Salarios por debajo de la Inflación.
Dada la ineptitud, la descoordinación y la corrupción de la administración Macri para poder lograr resultados en este tipo de objetivos, el FMI intervendría así para supervisar y controlar en forma directa – con monitoreo según avances trimestrales – el cumplimiento de nuevas metas financieras y fiscales, para poder completar así el mandato macrista en lo que resta del bienio 2018-2019.

Y para ello es necesario defender a rajatabla el sagrado principio de la independencia del BCRA, un eufemismo bajo el que se esconde la realidad de un gobierno bicéfalo donde el BCRA manda sobre el Poder Ejecutivo y los Acreedores de la Deuda Pública – con la auditoría permanente e institucional del FMI – mandan sobre el BCRA.

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[1] Las abreviaturas MD/M$ significan Millones de Dólares/Pesos respectivamente y B$ – Billones de Pesos. Todas las cifras se expresan con redondeo, razón por la que pueden darse mínimas diferencias entre totales y sumatoria de términos.

[2] Estos temas ya fueron tratados por el autor en tres trabajos recientes: “Crisis de Deuda, Dólar y Tasa de Interés” (28.4.2018), “Crisis de Deuda y Emergencia Financiera Macri” (5.5.2018) y “Fondo Monetario y salvataje al Banco Central” (12.5.2018).

[3] Según la Ley 27.431 de Presupuesto 2018 el Estado Central paga unos 407.000 M$ anuales por Intereses de la Deuda Pública (que son independientes de los que paralelamente paga el BCRA).

Ayer acaba de editarse en la página web del Ministerio de Finanzas (MF) el último Informe de Deuda Pública,   con los datos al 31.12.2017, y éste arroja un saldo a esa fecha de 334.700 MD. La Deuda aumentó así 55.800 MD durante el año mientras que en el Presupuesto del Ejercicio estaba previsto que aumentara 38.200 (17.500 MD más), lo que conlleva un incremento adicional sustancial del quantum de los intereses devengados a pagar durante el corriente año porque aumenta el stock de la Deuda y los Intereses lo hacen en una proporción mayor.

[4] El estado financiero-contable del BCRA hoy ha quedado conformado en forma bastante peculiar después de la crisis cambiaria de las últimas semanas:

a) Las Reservas Internacionales han bajado en dólares – de 61.700 MD al 31.3, a 56.600 MD al 30.4 y 52.700 MD al 15.5 – pero por efecto de la devaluación del peso han aumentado en moneda nacional: de 1.2 B$ al 31.3 y 30.4 a 1.3 B$ al 15.5.
b) Los Adelantos Transitorios al Tesoro se mantienen estables en pesos – unos 519.000 M$ – pero han disminuido expresados en dólares: de 93.700 M$ a 87.900 MD para las mismas fechas.
c) Este fenómeno es muy importante porque – como vamos a seguir viendo – se está produciendo una fuerte licuación de las deudas cuasi-fiscales del BCRA por obligaciones en pesos como derivado de la devaluación de las últimas semanas.
d) De la misma manera, el Activo Total del BCRA tuvo un decremento en dólares – 172.200 MD al 31.3, 166.100 MD al 30.4 y 153.600 MD al 15.5 – pero un aumento contable en pesos: de 3.5 B$, 3.4 B$ al 30.4 y 3.8 B$ al 15.5.
e) La evolución de la Base Monetaria (BM) fue más estable: 993.500 M$ (≡400 MD) al 31.3, 999.400 M$ (≡ 48.300 MD) al 30.4 y 1.1 B$ (≡ 42.700 MD) al 15.5; lo que explica el aumento del tipo de cambio teórico de referencia al dividir la BM por las RI, que daba 16.13 $/US$ al 31.3 (993.500 M$ BM / 61.700 MD RI), 17.65 $/US$ al 30.4 (999.400 M$ / 56.600 MD) y 20.58 $/US$ al 15.5 (1.1 B$ / 52.700 MD).
f) La variación más notable – por su licuación en dólares – fue la de las Lebac, que pasaron de 1.4 B$ a 1.3 B$ y a 1.2 B$ al 31.3, 30.4 y 15.5 respectivamente pero expresadas en dólares tuvieron una baja más que proporcional a la de su merma de stock en pesos, pasando de 68.700 MD a 64.100 MD y 48.400 MD respectivamente. Esto es, que con la devaluación del peso se produjo una fuerte disminución (en dólares) de los pasivos en letras del BCRA.
g) Algo parecido ocurrió con los Pases Pasivos, que aumentaban paralelamente a esta reducción del stock de Lebac por pasaje de los capitales financieros de letras – más de la mitad de las cuales están colocadas a plazos de 28-30 y ahora 36 días – a pases, que son a sólo 1 y 7 días. Así el saldo de Pases se movió de 288.900 M$ (≡ 300 MD) al 31.3 a 285.000 M$ (≡ 13.800 MD) al 30.4 y a 303.300 M$ (≡ 12.200 MD) al 15.5, lo que muestra también una reducción de estas obligaciones de cortísimo plazo medidas en dólares.
h) En contrapartida, el rubro Otros Pasivos (fundamentalmente el swap con China) pasó – para las mismas fechas – de 214.700 M$ (≡700 MD) a 220.700 M$ (≡ 10.700 MD) y a 222.200 M$ (≡ 9.000 MD, una baja de casi 2.000 MD durante la primera quincena de Mayo, que pudiera corresponder a cancelaciones parciales pero que no han sido informadas como noticia).

El tipo de cambio mayorista del BCRA tomado a los efectos de todas estas conversiones monetarias peso-dólar fue de 20.1433 $/US$ al 31.3, 20.6917 $/US$ al 30.4 y 24.7997 $/US$ al 15.5.

Estas densas relaciones financiero-contables tienen por finalidad demostrar que paradójicamente el BCRA mejoró artificialmente – porque no son producto de ganancias genuinas sino de resultados por tenencia – sus números expresados en pesos mientras empeoran en dólares.

Con ello, el Patrimonio Neto del Banco pasó así de 206.700 M$ (≡ 10.700 MD) al 31.3 a 231.600 M$ (≡ 11.200 MD) al 30.4 y a 579.500 M$ (≡ 23.300 MD) al 15.5, cabiendo aclarar que, en este caso, los resultados aumentan también en dólares como consecuencia de la conversión de pesos y no por disposición efectiva de tales dólares (aunque pudieran ser utilizados para comprar divisas en el Mercado, re-capitalizando al BCRA).

[5] Al 15.5 las reservas propias del BCRA eran negativas: si a los 52.700 MD de Reservas Brutas se le restan los pasivos directos en moneda extranjera por 24.300 MD – producto de 11.400 MD de Encajes Bancarios en Dólares más 9.000 MD de Otros Pasivos (Swap con China) – las Reservas Netas quedan en 32.300 MD.

Pero si a este subtotal se le restan los pasivos en pesos rápidamente convertibles a moneda extranjera por 60.600 MD – 48.400 MD de Lebac más 12.200 MD de Pases Pasivos (*) – las Reservas Propias no sólo devienen inexistentes sino que pasan a ser negativas en 28.300 MD.

Notablemente, es una cifra próxima al monto de los 30.000 MD del préstamo stand-by que se estaría negociando con el FMI. Una suerte de re-capitalización indirecta del BCRA por endeudamiento con el FMI.

(*) Se toma aquí el saldo de los Pases Pasivos (12.200 MD) sin netearlos con los Pases Activos (8.300 MD) – lo que daría un saldo negativo menor de 3.900 MD – porque las operaciones de estos pases son parte de las mismas operaciones que las letras a menores plazos y porque además estos pases están respaldados por Lebac, que son pasivos del propio Banco (!).

De todos modos, esta diferencia no hace al fondo de la cuestión de la falta de reservas propias del BCRA.

[6] El BCRA arrastra un desequilibrio contable-financiero estructural desde la gestión kirchnerista que se ha venido agravando con el macro-endeudamiento insostenible por letras y pases pasivos desde la actual administración macrista:

El Banco no tiene Reservas Internacionales propias sino sostenidas con Deuda (las Lebac y otros pasivos de corto plazo); e incluso la composición de las mismas es dudosa porque no se sabe a qué corresponden las Colocaciones realizables en Divisas, que conforman aproximadamente la mitad de las Reservas Brutas.
El Banco tiene Títulos Públicos en cartera por 67.000 MD y Adelantos Transitorios al Gobierno Nacional por el equivalente a otros 20.900 MD – en total. 87.900 MD – que son créditos impagables y reducen así dramáticamente la calidad de los Activos del BCRA.
El stock de Lebac (48.400 MD) y Pases Pasivos (12.200 MD) – 60.600 MD en total – excede la Base Monetaria (BM), que es equivalente a 42.700 MD.
Por ende, el Patrimonio Neto de la Institución (23.300 MD al 15.5) – y sus ganancias financieras contables o aparentes, no genuinas – no es representativo de la crítica situación de Iliquidez e Insolvencia del BCRA.

[7] El Plan Bonex fue un plan financiero impuesto bajo la Crisis de Deuda de Diciembre 1989 – bajo la administración Menem – que consistió en el canje compulsivo de los depósitos a plazo fijo por títulos públicos a 10 años de plazo denominados Bonex 89. 

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13 de mayo de 2018

Al Fondo, a la derecha


El plan de Cavallo a Macri: corralito de las Lebac, multimegacanje de ellas, ajuste, y neo convertibilidad



Es la esencia del plan de Cavallo, respaldado por los grandes bancos, que le habría alcanzado al golpeado gobierno de Macri. Con el megacanje de las Lebacs, estas dejarían de ser deuda del Banco Central en pesos a cortísimo plazo, y pasarían a ser deuda externa del Tesoro en dólares a mediano plazo. Operatoria que alcanzaría los 60.000 millones de dólares y producirá un enorme crecimiento de la deuda externa privada por fuera de los márgenes aconsejados. Además, el economista cordobés, miembro del G30, propone privatizaciones, ajuste de jubilaciones y del gasto público, y una nueva convertibilidad. Políticas que ya aplicó en estos últimos 40 años, durante varios gobiernos, que coinciden con las del FMI, y fracasaron reiteradas veces. Siendo esta la cuarta vez que el mago “Mingo” Cavallo aparece con sus impunes magias financieras, que luego terminan en un desastre dejando atrás solo ruinas y desolación, conforme el inventario que se realiza en esta nota.

Por Lázaro Llorens y Javier Llorens  
10/5/18


Una nueva y grave crisis de falta de dólares estrangula a la Argentina. A punto tal que contradiciéndose asimismo, el ministro de economía Nicolás Dujovne, que el año pasado dijo que no iban a acordar programas con el Fondo Monetario Internacional (FMI), tuvo que viajar de urgencia y desesperado a Estados Unidos, para entrevistarse con Christine Lagarde titular del FMI, en busca de un salvataje financiero “preventivo” de 30 mil millones de dólares. Monto que casualmente, es equivalente a los 680 mil millones de pesos en Lebacs, que vence el próximo martes 15 de mayo, que en gran mayoría pertenece a inversores golondrinas extranjeros.


En ese marco de crisis e histeria por el dólar, por cuarta vez, el ex funcionario de la última dictadura militar, el menemismo, y la Alianza, el sempiterno Domingo Felipe Cavallo, está de nuevo en la palestra. La última vez que se lo vio en público a este economista cordobés, con un cursillo en Harvard, cerebro de la Fundación Mediterránea, fue en el 2014. Arrodillado. Detrás de una mesa. Esquivando huevos que le arrojaban manifestantes iracundos, mientras intentaba dar una charla en la Universidad Católica Argentina, que debió suspenderse.

Ahora, en el medio de las turbulencias financieras, está de nuevo y como de moda. En la redes sociales como “trending topic” –tendencia-, ante las cámaras del Grupo Clarín y América, en las tapas de los diarios y en su blog –http://www.cavallo.com.ar 

Incluso se rumoreó una reunión secreta con el presidente Mauricio Macri, que ambos negaron, donde el cordobés le habría presentado su plan económico y le habría recomendado echar a los ministros Nicolás Dujovne (Hacienda) y Luis Caputo (Finanzas) para poner en su lugar a un íntimo amigo suyo: Federico Sturzenegger. Actual titular del Banco Central de la República Argentina (BCRA) que junto con Cavallo estuvo durante años procesado por el megamillonario hurto a las reservas de los bancos, llamado “Megacanje” y “corralito”.

Y el ex ministro seguirá en el centro del cuadrilátero cuando mañana y pasado se realice en la sede del Banco Central, con su amigo Sturzenegger como anfitrión, la reunión anual del “G30”. Un influyente “think tank” -laboratorio de ideas- con sede en Washington DC, creado y financiado por la Fundación Rockefeller, que agrupa a poderosos banqueros y hombres de las finanzas del orbe. Su actual presidente es Jacob Frenkel, ex presidente del JP Morgan; su presidente honorario Jean Claude Trichet, ex titular del Banco Central Europeo; y su presidente emérito, Paul Volcker, ex titular de la Reserva Federal de Estados Unidos –http://group30.org-.

Este “think tank” que busca “profundizar la comprensión de las cuestiones económicas y financieras internacionales” tendrá en Argentina a Cavallo como uno de sus exclusivos y privilegiados miembros –http://group30.org/members . Figura como ex ministro de economía de Argentina y presidente Ejecutivo de la consultora “DFC Associates, LLC”, con sede en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, dedicada al asesoramiento en temas financieros, cuyas siglas significan Domingo Felipe Cavallo. Y que está registrada como empresa offshore en el estado de Virginia, Estados Unidos, en el 2008, por el propio Cavallo, según consta en sus registros.


fuente:  stripteasedelpoder

29 de abril de 2018

¿DÓLAR O INFLACIÓN?




CRISIS DE DEUDA, DÓLAR Y TASA DE INTERÉS

Por Héctor GIULIANO (28.4.2018)

Para entender lo que está pasando hoy en la Argentina en materia financiera es indispensable comprender tres cosas centrales:

  1. Que el Sistema de la Deuda Pública Impagable no abarca sólo la Deuda del Estado Central – y la Deuda total Nacional, que se mantiene en secreto – sino también la Deuda Cuasi-Fiscal del Banco Central (BCRA), que interactúa en tándem con la del Tesoro, como dos caras de una misma moneda.
  2. Que el principal problema del gobierno Macri – en el marco de su política institucional de Gobernar con Deuda – no es la lucha contra la Inflación sino optimizar el negocio del Capital Financiero por arbitraje entre Tipo de Cambio y Tasas de Interés en la Argentina.
  3. Que la administración Macri – a través de la Política Monetaria, Cambiaria y Bancaria del BCRA – no busca defender el valor del Peso sino el valor del Dólar. Esto último es particularmente importante porque el Estado recauda en pesos pero la mayoría de la Deuda Pública – el 70 % - y sus intereses (que es lo único que se paga) están en moneda extranjera, de modo que el tipo de cambio estable y retrasado con respecto a la Inflación le permite la conversión de pesos a más cantidad de dólares para poder pagar la mayor parte de los servicios de Intereses de la Deuda (que ni siquiera son todos porque un tercio de los mismos se capitaliza por anatocismo). Vamos a detenernos un momento en este punto clave de la explicación.


TASAS DE INTERÉS: ¿DÓLAR O INFLACIÓN?

El BCRA no mantiene altas las tasas de interés para luchar – como objetivo primario - contra la Inflación sino para contener el aumento del Dólar. Sólo en un segundo momento, si los aumentos de la divisa se agravan, surge el problema del traslado de la devaluación a precios (pass through), pero esto como derivado de lo anterior y no como causa.

Al gobierno Macri no le preocupa realmente reducir la Inflación porque gracias a la misma está cobrando cada vez más por el Impuesto Inflacionario y, a la vez, está bajando los ingresos reales de los asalariados, jubilados y gastos por asistencia social, de modo de abaratar gran parte del llamado Costo Argentino.
En cambio, sí mantiene elevadas las tasas de interés como forma indirecta de regular el precio del dólar.

No es cierto que exista realmente una política de Tipo de Cambio Flotante porque el gobierno regula el precio de la divisa a través de la tasa de interés que paga el BCRA por las Lebac y otros títulos de corto plazo, cuyo objeto es atraer y retener capitales especulativos que, caso contrario, irían a la compra de dólares y aumentarían así su cotización.

El BCRA, en realidad, siempre interviene en el Mercado de Cambios porque lo hace directamente – vendiendo o comprando divisas – pero también en forma indirecta: subiendo o bajando la tasa de interés de referencia.

La esencia de la Política Financiera de la administración macrista – a través del BCRA – es promover y sostener la rentabilidad récord del Sector Financiero-Bancario en la Argentina: una Política que ya había comenzado bajo la administración Kirchner y que ha constituido una constante en la Historia Financiera Argentina ligada al Endeudamiento Público; lo que ha hecho que el Sector Financiero-Bancario sea tradicionalmente el de mayores niveles de utilidades del país.

La clave de esta política oficial reside en mantener un tipo de cambio estable y retrasado con respecto a la Inflación, de modo que los capitales especulativos optimicen sus ganancias por arbitraje entre dólar relativamente fijo y altas tasas de interés locales que son un múltiplo de las tasas internacionales y posibilitan así que estos capitales golondrina obtengan en nuestro país rentabilidades altísimas en comparación con el resto del Mundo.

Y en ello radica la explicación de la alianza entre los grupos financieros que sostienen al gobierno Macri y la condición de país deuda-dependiente de la Argentina, porque si a este gobierno se le cortase el flujo de endeudamiento perdería en forma inmediata su estabilidad financiera y política.

Por eso es que para entender lo que está ocurriendo actualmente en nuestro país hay que comprender que el BCRA no eleva las tasas de interés para combatir la Inflación sino para contener y sostener el precio del Dólar, que es la principal garantía a los acreedores de que el gobierno podrá seguir suscribiendo más Deuda - dolarizada y/o con cláusula de ajuste dólar – al amparo de una conversión de la recaudación fiscal a moneda extranjera más baja.

EL MITO DE LAS RESERVAS INTERNACIONALES



Al 31.3 pasado (un dato que ya ha quedado fuertemente desnaturalizado) las Reservas del BCRA sumaban 61.700 MD (Millones de Dólares, con redondeo) pero dichas reservas no son propias del Banco sino prestadas, porque en el Pasivo el stock de Lebac – cuyos fondos son los que se utilizaron para comprar esas reservas – totalizaba el equivalente a 68.700 MD (1.4 B$-Billones de Pesos) . Y a ello hay que agregarle 12.600 MD de encajes en moneda extranjera y 10.700 MD de Otros Pasivos (fundamentalmente, el swap con China que se arrastra desde la gestión Kirchner).

De modo que el BCRA, en la práctica, no tiene Reservas Propias debido a que sus deudas en moneda extranjera son muy superiores al stock de las Reservas Brutas o teóricas del Banco: 61.700 MD de Reservas Brutas contra 92.000 MD de Pasivos financieros directos (12.600 MD de Depósitos en Moneda Extranjera + 10.700 MD de Otros Pasivos + 68.700 MD del Stock de Lebac). O sea, un saldo negativo de 30.300 MD.

Con el agravante que la casi totalidad de estos pasivos son de corto y/o cortísimo plazo, de manera que las reservas internacionales pueden ir desapareciendo rápidamente en caso de un retiro abrupto de estos capitales financieros que sostienen el stock de tales reservas (como ha quedado demostrado con lo ocurrido en los últimos días).

Con el agregado que cabría considerar además el monto de los Pases Pasivos del BCRA, que a la misma fecha sumaban 288.900 M$ (= 14.300 MD) y que no correspondería netear con los Pases Activos del Banco (por 244.000 M$ = 12.100 MD) porque estos últimos están garantizados por Lebac, que son pasivos del BCRA (!).

A la fecha de cerrar este artículo las Reservas del BCRA se han reducido a 56.600 MD, que corresponden – con algunas diferencias varias en más o en menos – a la venta de más de 5.300 MD en el mes de Abril, las que – en su mayoría – se produjeron durante la última semana.

LA EXTORSIÓN FINANCIERA

Todos los meses – a mediados de mes – el BCRA licita la renovación de casi la mitad de su stock de Lebac (de las que su mayoría son títulos de deuda a 28 días) y lo hace por sumas extraordinarias: el 17.4 le vencieron 586.600 M$ (de los que renovó 512.500 M$) y el próximo vencimiento es el 16.5 y sería por más de 650.000 M$. A esto se agregan los vencimientos de Leliq – que son Lebac a 7 días – y Pases Pasivos, que son también aligaciones a sólo 7 días.

Las Lebac se refinancian con curva de intereses invertida, esto es, bajo el régimen anormal de que los plazos más cortos pagan tasas de interés más altas que los vencimientos más largos, de modo que el estrechamiento de los tiempos resulta cada vez más caro y deja menor margen de maniobra al BCRA para negociar con el oligopolio de la decena de bancos prestamistas que todos los meses juegan contra el Banco la carta extorsiva de “pasar por la Caja a cobrar las letras” (cosa imposible para el BCRA) o “pasar por el Escritorio” a renovarlas (con la condición de que se les pague mejores tasas).

Caso contrario, esos capitales especulativos – canalizados a través de los Bancos – retiran los fondos de las Lebac que vencen (como lo están haciendo en la actualidad) y pasan esos capitales al dólar, disminuyendo las reservas internacionales del BCRA y presionando sobre el tipo de cambio.

El mecanismo de las Lebac ligadas al mercado cambiario - una forma de comprar Reservas con Deuda - es un método que ya había comenzado a funcionar en gran escala bajo la administración Kirchner pero que la de Macri multiplicó 3.5 veces (1.4 B$ contra unos 400.000 M$-Millones de Pesos a Diciembre de 2015), llevándolo a un nivel inmanejable.

Y con una masa de Pases Pasivos hoy por 265.700 M$, que se agregan al saldo de las letras emitidas por el BCRA.

El esquema descansa así en un arbitraje extorsivo permanente y de cada vez menores plazos. Una encerrona financiera cuasi-fiscal tanto o más grave que la del Tesoro Nacional; y bajo el mismo esquema de fondo de toma y refinanciación perpetua de deudas sin capacidad de repago. Que en realidad es una extorsión consentida dada la alianza institucional entre el gobierno Macri y los grandes grupos especulativo-financieros, de la que depende la supervivencia de su administración.

LA CRISIS DE ABRIL

La prensa está hoy abarrotada de noticias acerca de la crisis de Deuda que afronta el BCRA pero dentro de esta crisis se soslaya resaltar algunos “detalles” de importancia:

  1. Que esta movida financiera por pasaje de Lebac en Pesos a Dólares es un problema generado desde el Mercado Mayorista – de grandes operadores especulativo-financieros – y no del chiquitaje de compras minoristas por expectativas que la sucede; y que este proceso estuvo liderado por la Banca JP Morgan (en la que trabajaron el actual Ministro de Finanzas Luis Caputo, el ex Ministro de Economía Alfonso Prat Gay y varios de sus principales colaboradores).
  2. Que este proceso de salida de capitales especulativos en gran escala – un mecanismo vulnerable al que nuestro país está deliberadamente expuesto por la libertad total de movimientos de entrada y salida de capitales establecida por el gobierno Macri – es parte del sistema de re-endeudamiento perpetuo y en gran escala en que se inserta todo el Estado Argentino.
  3. Que la presión extorsiva de los capitales financieros que han desarmado sus posiciones en Lebac para pasarse al dólar ha sido realizada para forzar un nuevo aumento de las Tasas de Interés de estas letras – con miras a la próxima licitación de Mayo – que no sólo elevan la rentabilidad de los acreedores sino que, a la vez, les compensan con creces la aplicación del nuevo Impuesto a la Renta Financiera sobre los no residentes (los inversores extranjeros que lucran con el carry trade o bicicleta financiera por arbitraje entre tipo de cambio y tasas de interés), que entra a regir desde el 1.5.


Tal el nivel de servidumbre financiera incondicional en que la administración Macri ha colocado a la Argentina.

Con el agravante que el aumento de las tasas de interés de las Lebac – llevadas ahora al 30.25 % anual – con la paralela elevación de la tasa de referencia del BCRA, que encarece aún más todas las tasas del mercado (incluyendo las de crédito a Empresas – particularmente PYMEs – y préstamos hipotecarios indexados por UVA y/o CER) va a repercutir negativamente en la actividad económica y, por consiguiente, en los niveles de producción y empleo.

Las noticias y comentarios provenientes de Wall Street, en cambio, están saludando la nueva elevación de tasas que acaba de anunciar el presidente del BCRA, Sturzenegger, hablando de que esta medida repara el supuesto pecado original de haber aumentado las Metas de Inflación el 28.12 pasado (del 10 al 15 % anual para 2018), de estar utilizando no sólo el tipo de cambio sino también la tasa de interés para el supuesto combate contra la Inflación y, fundamentalmente, elogiando la aparente independencia del BCRA para actuar en forma autónoma del Gobierno.

Es el subproducto inexorable de la política financiera estructural de Gobernar con Deuda, restaurada hoy por la administración Macri como remedo de las dos grandes olas de macro-endeudamiento público de los últimos 40 años – la del Proceso Militar y la de la década de la Convertibilidad menemista – y de la que la actual o tercera oleada muestra ya las negativas consecuencias cuantitativas y cualitativas que padece la Argentina en función del Sistema de la Deuda Perpetua.

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